GameOver | Ratones de dibujos armados hasta los dientes
Fumi Games acaba de publicar su ansiado Mouse P.I. for hire, un shooter en primera persona con estética cartoon

Con Cuphead todavía en la cabeza de muchos, Fumi Games ha llevado ese estilo visual que nos recuerda a los dibujos de Tex Avery al campo de los disparos en primera persona. Tras varios años de espera, y algún que otro retraso, por fin ha visto la luz Mouse P.I. for hire, un juego que nos pone en la piel del investigador Jack Pepper en las entrañas de Ratónburgo.
Para entendernos de una manera sencilla, lo que nos plantea el título de Fumi es un juego de disparos al estilo Doom, pero menos frenético y en versión cartoon: oleadas de enemigos en espacios relativamente abiertos y una selección de armas que irá aumentando progresivamente a lo largo del juego. Solo que en vez de la mala leche del marine de Doom, tenemos la labia y humor de los años 30 o 40 que caracterizan a nuestro protagonista Jack Pepper.
Una investigación en torno a la desaparición de un reconocido ilusionista nos hará adentrarnos en este mundo de roedores en los que el hastío de unos cuantos está aupando al poder a un partido extremista y en los que se empiezan a vislumbrar las mayores bajezas de la humanidad trasladada a los ratones: tráfico de animales, corrupción...
Las secciones jugables se alternarán con visitas al despacho de Pepper y su entorno, donde no sólo los personajes nos darán misiones, sino que podremos juntar las pruebas que vamos recabando en cada lugar para ver nuevos indicios y avanzar en nuestras investigaciones.
Así, se alternan las partes más centradas en la historia con las partes jugables, que nos adentran en entornos cerrados que entremezclan secciones de disparos puras y duras con otras más de lo que podríamos tildar de plataformeo, usando nuestras ratoniles partes, como la cola, para colgarnos de ganchos o para usarla para trampear candados y hacernos con tesoros.
No se plantea en Mouse P.I. for hire una revolución del género, ni mucho menos, pero sí un guiño a esos dibujos clásicos que todos y cada uno de nosotros hemos visto, por lo menos, una vez en la vida. Y ese guiño está cuidado desde el minuto uno, ya que nada más empezar el juego, las opciones nos plantean poder establecer filtros visuales, como si de una televisión de época se tratase, así como de audio, ya que podremos escoger escuchar el sonido tal cual o hacerlo pasar por diferentes capas para que se escuche como si fuesen un vinilo o un cilindro de cera.
El recuerdo a Doom también viene en un detalle visual: para no romper esa estética cartoon, que se caracterizaba por su bidimensionalidad, Fumi echa mano de aquel truco que utilizó ID Software para que los jugadores de mediados de los 90 pensaran que su juego era completamente en tres dimensiones: que el modelado del enemigo siempre mire hacia el jugador, tanto cuando viven como cuando están muertos, girando siempre sobre si mismos cuando avanzamos o los rodeamos.
Los guiños a la primera mitad del siglo XX también se dejan ver en las armas que se usan; en los yunques y vigas desperdigados a modo de trampa por los escenarios, al más puro estilo Coyote y Correcaminos; o incluso en los personajes que nos vamos encontrando, muchos de ellos basados en personajes humanos de verdad de la época, como el célebre actor Clark Gable. De este modo, el título de Fumi juega con el pasado, adaptándolo a la jugabilidad de la actualidad.












