
Hace unos meses, Microsoft anunciaba un nuevo juego de su archiconocida saga Halo. No se trataba de una nueva entrega, sino de un remake de la primera entrega de la saga basado en la tecnología actual del Unreal Engine 5. Esa primer título, que se acabó apellidando Combat Evolved, cumple 25 años este 2026.
Fue dos años antes, en el 99, cuando se anunció por primera vez su existencia, aunque se demoraría hasta la segunda mitad de 2001. Su lanzamiento se hizo a la par que la primera Xbox, siendo Halo uno de los grandes culpables del éxito de la primera consola de Microsoft y de las venideras, ya que Halo 3 también ayudó a aumentar las ventas de la Xbox 360.
La saga protagonizada por el Jefe Maestro (aunque algunos spinoff se centran en otros personajes) se ha ganado con el tiempo un hueco entre esos shooter que han definido el género y que han dejado su huella en él, un grupo en el que caben juegos como Half-Life, Doom o, posteriormente, Gears of War.
El primer juego (que diseñó Bungie, como las siguientes dos entregas y los spinoff ODST y Reach, antes de tener que ceder el testigo a 343 Industries) se iba a denominar simplemente Halo, aunque desde Microsoft insistieron en ponerle el apellido de Combat Evolved, dejando entrever el cambio que iba a significar el juego, y posteriormente la saga, en el género de los juegos de acción y disparos. Sin embargo, en Bungie nunca terminaron de estar de acuerdo con el sobrenombre, que no solo sigue vigente, sino que ha evolucionado, ya que el remake se llamará Halo: Campaign Evolved.
Historia
Aunque jugado hoy en día se le puedan ver alguna que otra carencia, lo cierto es que jugado en su día no eran tales.
Historia y jugabilidad se entremezclaban a la perfección y ambas eran igualmente importantes en la experiencia. El juego nos ponía en la piel, o en la armadura, del Jefe Maestro, un soldado mejorado genéticamente acompañado de una IA casi humana, que era reclamado en mitad de una suerte de guerra contra los alienígenas del Covenant.
Casi desde un principio, la historia parecía mezclar una combinación de momentos de esperanza con la derrota más absoluta de una humanidad que había logrado expandirse más allá de la Tierra.
En un momento dado, el juego da un vuelco introduciendo un tercer factor, los Flood: una suerte de raza de aliens que se intentaba contener en los Halo y que se propagan como una auténtica plaga. No sólo cambia el devenir de la historia, sino también del propio juego: la música cambia por completo a un ánimo desolador, el Jefe Maestro ya no tiene aliados y el uso de las propias armas cambia: antes los enemigos eran más grandes y menos numerosos, ahora son muchos más, algunos más pequeños y rápidos.
El online, otro acierto
En sí mismo acabaría siendo un juego de culto, y hacía méritos suficientes para ello solo con su campaña y jugabilidad.
Pero es que además tenía un modo online que todavía guardaba un poco de esa diversión que tan bien había interpretado en su día Quake. Tanto caló sus modos de juego en la red que cuando se decidió cerrar los servidores, casi quince años después del lanzamiento, los jugadores trataron de evitarlo y, al no conseguirlo, lograron mantenerlo ellos mismos con vida.
25 años después, el Jefe Maestro sigue vivo, no sólo por el cariño de sus fieles, sino por el próximo lanzamiento del remake de la primera entrega y por juegos como Infinite, que hace un par de años revivieron su fama.








