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Manuel Segade, director del Reina Sofía | "Mi primer recuerdo de arte gallego es una virgén de Urbano Lugrís"

Pasados tres años desde su llegada a la dirección del museo, el coruñés empieza a ejecutar la gran reordenación de las colecciones del Reina Sofía

El director del Museo Reina Sofía, Manuel Segade, durante un acto
El director del Museo Reina Sofía, Manuel Segade, durante un acto
Chema Moya (EFE)
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El coruñés Manuel Segade (1977) fue nombrado en 2023 director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía para los siguientes cinco años. Pasado el ecuador de su etapa al frente de la pinacoteca, el pasado febrero pudo mostrar al mundo el principio de la reubicación de las colecciones en el histórico edificio Sabatini, con la inauguración de la colección ‘Arte contemporáneo: 1975 - Presente’. Se trata de un proyecto de transformación interna que seguirá su camino hasta 2028.

Ha dicho que la nueva disposición de la colección permanente es uno de los proyectos más importantes como director del Reina Sofía.

Forma parte de un proceso de recolocación de los usos del edificio del museo. Esto quiere decir que es la primera fase de un proceso que llevará tres años, transformando cada una de las plantas de la colección y reubicando las exposiciones temporales en las plantas bajas. Es un trabajo ambicioso, complejo, que nos va a permitir recolocar 150 años de historia del arte en el museo.

Harán que sea menos laberíntico.

Eso es. Es muy simple, realmente. Tienes que tomarte ascensores para subir a las plantas superiores del edificio Sabatini, del antiguo hospital. Obligatoriamente, hacemos que la gente tenga que coger unos ascensores para subir a ver el ‘Guernica’. Habitualmente, la tercera planta se usaba para exposiciones temporales. ¿Eso qué hacía? Que la gente que quería ver una exposición nueva tenía que competir en cola con la que visitaba el ‘Guernica’, que es un público muy numeroso. Todos los flujos iban al mismo lugar. Ahora vamos a conseguir que las exposiciones temporales la gente las vea en las plantas bajas y en el edificio nuevo, de forma que navegue por la parte inferior sin necesidad de ascensores. Aligeramos la carga de públicos, mejoramos bastante la visita. Es un movimiento que nos llevará una planta por año. Hemos hecho una (la cuarta), el 27 haremos la tercera y el 28 la segunda. En tres años lo tendremos todo resituado.

Esta primer colección reubicada, que comprende el periodo desde la Transición al presente, cuenta con una importancia algo mayor de lo habitual del arte español.

Somos el museo nacional de arte español moderno y contemporáneo y ese es el motivo lógico. Creo que había una falta de hincapié en la historia del arte en España. No es sólo español, hay un 23% de obras extranjeras y ese hincapié tiene que ver con la necesidad de establecer un relato de lo que ha pasado aquí. Cuando voy a un museo a Francia o a Portugal, intento aprender de arte local, pues aquí nos pasa lo mismo. En la colección, de las últimas décadas no hay una presencia internacional tan fuerte, no hay obras tan relevantes y en cambio sí que las hay de arte español. Merece su espacio y su relato, sobre todo pensando en estos 50 años de construcción de relato democrático del propio país.

Echando un ojo a las obras de esa colección, hay una fuerte representación de Galicia. ¿Es casualidad o fruto de que usted también sea gallego?

Que el director sea gallego algo hace, ¿no? (Ríe). Pero creo que solo una pieza, la de Carlos Rodríguez-Méndez, fue adquirida en la etapa que llevo yo en el museo. Ese arte gallego ya estaba en las colecciones y creo que es muy interesante. Ya hubo interés en estas décadas que el museo lleva de existencia, ya ha habido un interés en el arte gallego de muchas maneras. Hay movimientos que a lo mejor necesitaban, o necesitan, ser todavía repensados y discutidos, como en el caso de Atlántica, u otros puntos interesantes, como la historia de la escultura contemporánea, que todavía queda bastante por hacer con respecto a Galicia, pero espero que lo vayamos haciendo en los próximos años. La reevaluación más gorda que hemos hecho de nuestra historia del arte, desde ese punto de vista gallego, es la de Maruja Mallo, que aunque fuera una exposición temporal, creo que ha tenido un gran impacto de público. Enorme, diría. Quizá es la artista más importante del siglo XX gallego, dentro de un contexto más amplio de la historia de las vanguardias. Son los movimientos que nos interesa hacer de cara al futuro, no solo con respecto a Galicia, sino con respecto a colocar figuras fundamentales de la historia del arte que todavía no han tenido su aplauso en el lugar que les corresponde. Sobre todo las mujeres.

Se van a cumplir tres años desde que fue nombrado director, ¿qué balance hace?

Yo creo las transformaciones internas son lo más interesante. Estamos en esa transformación de las sedes del museo, que todavía queda un largo camino. Pero la arquitectura interna, el desarrollo de la cultura laboral en el museo pues ha sufrido unos cambios que creo trascendentales. Desde que he llegado han entrado 150 funcionarios, un crecimiento enorme que no se había dado hasta ahora y que era una deuda que el museo tenía con su propia estructura. Hemos creado también tres direcciones nuevas, ya son cinco y no dos como originalmente. Nos va a permitir hacer el proyecto que queremos hacer.

Por poner en valor ese aumento, ¿cuántas personas trabajan en el Reina Sofía?

Somos casi 700 a día de hoy.

Creo que solo una pieza, la de Carlos Rodríguez-Méndez, fue adquirida en la etapa que llevo yo en el museo. Ese arte gallego ya estaba en las colecciones y es interesanteManuel Segade

¿Y piezas en las colecciones?

Si no me equivoco, creo que estamos en unas 27.000.

El cargo, en principio, es para cinco años, ¿es tiempo suficiente para desarrollar una idea?

Hay posibilidad de renovar otros cinco y otros cinco, quince en total. Ya veremos qué opina el patronato y la sociedad (sonríe). Pero, efectivamente, cinco años es un plazo demasiado corto para desarrollar transformaciones en un museo de este tipo. Si lo piensas, en septiembre empezamos la programación nueva, o sea que son casi tres años de programación del anterior director. No es crítica, entiendo que es normal. Trabajamos muy lentamente. En el 28 todavía nos va a haber dado tiempo a empezar lo que queremos contar. Sí, sí, es poco tiempo, esperemos que haya más (ríe).

Cuando llegó, en 2023, levantó la prohibición de hacer fotos al ‘Guernica’.

La anterior dirección pensaba que hacer fotos al ‘Guernica’ era un problema para la calidad de la visita. Yo pienso que, precisamente, para muchos públicos la calidad de la visita mejora si hacen fotografías. Esgrimiendo esa misma razón, hemos cambiado la política y decidido que es bueno que la gente pueda fotografiar. Es peculiar, porque no hicimos nota de prensa, solo quitamos la prohibición y, ese mismo mes, salimos en portada del periódico ‘New York Times’ con este tema. Es curiosísimo no ver las cosas que consiguen impactar, porque fíjate que tres años después me seguís preguntando por las fotos y el ‘Guernica’ (ríe). Es interesante, hay cosas que para mí, o para el equipo, parecen anecdóticas o menores y se convierten como en emblemáticas de una forma de trabajar.

El director del Reina Sofía, Manuel Segade
El director del Reina Sofía, Manuel Segade
Roberto Ruiz

Viajemos atrás en el tiempo. Su interés en el mundo del arte nace en las visitas al anticuario de su madrina en A Coruña.

Efectivamente. Bueno, ella era trabajadora, no era suyo (sonríe). En la zona vieja, se llamaba La Galería, si no me equivoco.

¿Hubo alguna pieza que le llamara la atención especialmente?

Me acuerdo que de niño me encantaba una virgen que tenía de Urbano Lugrís. Es el primer recuerdo que tengo de arte gallego, así como sin tener ni idea. Era una virgen muy peculiar, parecía como una estantería con cosas dentro. Esa cosa como surrealista, de niño, imagínate, te llama la atención. Era fascinante, sin entender yo absolutamente nada de estas cosas (ríe). Me estoy acordando: estaba frente a la iglesia de Santiago. Mi padrino, que era historiador del arte y trabajaba en las bibliotecas de la Diputación, y mi madrina fueron los que me empujaron a este mundo. Luego me costó años, hasta que en los 90 vi arte contemporáneo en el CGAC, cuando estudiaba Periodismo en Santiago, porque yo empecé Periodismo antes de Arte. Fueron las exposiciones del CGAC, las de la época de Gloria Moure, en el 95-96, las que me cambiaron la cabeza y me intrigaron lo suficiente como para decir: “Tengo que dedicarme a esto”.

Precisamente, ¿hay algún artista que le marcara especialmente en esa época?

Hay uno en concreto que sí que es muy importante, Félix González-Torres, un artista de origen cubano que vivió en Nueva York a lo largo de los 80 y 90, uno de los artistas emblemáticos de la generación de la crisis del sida. Hizo una retrospectiva, la última mientras estaba vivo, en el 96 en el CGAC. Pero hay muchos artistas que me fascinaron, que me provocaron mucho. Recuerdo las posiciones de Boltanski o de Dan Graham, también en el CGAC, o Ana Mendieta, por ejemplo, que fueron muy relevantes. Por suerte, a los que nos gusta esto, pues no se detiene la curiosidad y hay multitud de artistas que vamos conociendo que nos impactan y entusiasman y que nos obligan a cambiar la forma de mirar, eso es lo fundamental.

Fueron las exposiciones del CGAC, las de la época de Gloria Moure, las que me cambiaron la cabeza y me intrigaron lo suficiente para dedicarme a estoManuel Segade

A pesar de estar ahora en Madrid, ¿sigue en contacto con los proyectos que se están haciendo en Galicia?

Intento estar informado de casi todo, porque hablábamos antes de esa importancia que le damos al español y, efectivamente, estar pendiente de todo lo que ocurre en la península es parte de nuestra tarea en el Museo Reina Sofía, por lo cual Galicia, como cualquier otro lugar, sí nos interesa, estamos viendo lo que ocurre y es verdad que tenemos mucha relación con las administraciones para, precisamente, desarrollar proyectos futuros, tanto con el Ayuntamiento de A Coruña como con las fundaciones privadas, como con la Xunta de Galicia, que justo le estamos prestando varias obras para una gran exposición en la Cidade da Cultura. Es parte de nuestro cometido. Entendemos que colaborar con instituciones del panorama nacional es parte central de nuestra tarea y es lo que queremos hacer, que el Reina Sofía esté más extendido y comparta mucho más con las diferentes comunidades autónomas.

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