
Caldas de Reis reivindica este 2026 el 900 aniversario de la coronación de Alfonso VII, el hijo de Doña Urraca que nació en Caldas de Reis y que se convertiría en el emperador de toda Hispania y en uno de los grandes monarcas de la época medieval. Su figura había pasado prácticamente desapercibida hasta que la Asociación Terra Calda quiso poner en valor al hombre que dio origen al nombre de la localidad, Caldas de Reis. El topónimo está directamente ligado a sus famosas fuentes termales, conocidas desde la época romana, y el añadido Reis se relaciona con la presencia y con el vínculo histórico de la monarquía con la villa a lo largo de la Edad Media, reforzado con el nacimiento de Alfonso VII en la localidad.
El conocido como emperador de Hispania nació en Caldas de Reis en el año 1105 y desde esa fecha su vida ha estado marcada por un auténtico juego de tronos, que nada tiene que envidiar a la ficción escrita por R.R. Martin, pero en este caso con todos los componentes reales y propios de la época medieval.
Doña Urraca, que disfrutaba de las termas de Caldas, superó guerras y guerras palaciegas para ver a su hijo como rey
Su infancia estuvo caracterizada por una intensa lucha por el poder. Era nieto del poderoso Alfonso VI de León, conquistador de Toledo y una de las grandes figuras de la política peninsular de su tiempo.
Miguel Ángel Fariña, del colectivo Terra Calda, que organiza una serie de actos a lo largo de 2026 para conmemorar y reivindicar a Alfonso VII como emperador nacido en Caldas de Reis, explica que toda la enjundia de la lucha por el trono comenzó cuando murió el conde Raimundo de Borgoña, padre de Alfonso VII, en 1109, fecha en la que la reina Doña Urraca de León heredó todos los poderes.

“O reinado de Doña Urraca, que ía a Caldas a disfrutar das augas termais, estivo marcado polos conflitos e disparidade de intereses, de tal xeito que unha parte importante da nobleza galega apoiou os dereitos do seu fillo, Alfonso VII, para que se convertera en rei”, narra Miguel Ángel Fariña.
Coronación en Santiago
Este apoyo de la nobleza gallega cristalizaría en un acontecimiento histórico como fue la coronación del joven, más bien niño, Alfonso VII como rey en Santiago de Compostela, con la catedral a medio construir, en el año 1111, un acto promovido por el poderoso arzobispo Diego Xelmírez.
Historiadores de la época medieval coinciden en señalar que aquel acto no tenía solo un signicado histórico, sino que representaba “unha clara declaración política que situaba a Galicia como un dos piares fundamentais do futuro reinado do que anos máis tarde sería proclamado emperador de toda Hispania”, subrayan desde Terra Calda.
Terra Calda promueve, por suscripción popular, una estatua en honor a Alfonso VII que se colocaría en una plaza céntrica
Galicia fue el lugar donde comenzó la carrera política de Alfonso VII, que no podría entenderse ni alcanzar la dimensión que tuvo finalmente sin la figura de su madre, Urraca de León, Doña Urraca.
Su figura es fundamental para entender los posteriores acontecimientos de la historia. Hija del poderoso rey Alfonso VI de León, Urraca heredó el trono en 1109 convirtiéndose así en reina de León, Castilla y Galicia en un momento especialmente complejo en la historia medieval con luchas y guerras por el poder.
Vivió una época en la que el ejercicio directo por parte de una mujer era poco habitual y, aún así, fue capaz de gobernar con autoridad “nun escenario marcado por fortes tensións políticas, rivalidades nobiliarias e conflitos territoriais”.
El matrimonio era un deber en ese tiempo. Su primer enlace fue con el conde Raimundo de Borgoña, un noble de origen francés que llegó a la península en el contexto de las alianzas matrioniales promovidas por Alfonso VI y fruto de ello nacería Alfonso VII.
Matrimonio turbulento
Doña Urraca enviudó en 1107 siendo reina y se casó en segundas nupcias con Alfonso I de Aragón, en un matrimonio pensado para crear una alianza política entre dos grandes reinos, pero que acabó convirtiéndose en uno de los episodios más turbulentos de la historia medieval peninsular, ya que las diferencias entre ambos cónyuges provocaron conflictos militares, divisiones entre la nobleza y una auténtica lucha por el control de los territorios del reino.
En medio de este contexto, diferentes sectores de la nobleza gallega apoyaron los derechos del hijo de Doña Urraca y fue precisamente en Galicia donde se produjo el episodio decisivo de la coronación del Alfonso VII en Santiago de Compostela en 1111, impulsada por el arzobispo Xelmírez y por los nobles gallegos.

Su reinado estuvo marcado por unas enormes dificultades que Doña Urraca fue capaz de capear manteniendo la unidad del reino y garantizar así la sucesión de su hijo.
¿Por qué nació Alfonso VII en Caldas de Reis? No fue un hecho casual. En esa época, destaca Miguel Ángel Fariña, “a corte real non estaba fixada nun único lugar. Os monarcas desprazábanse continuamente polos distintos territorios do seu reino, residindo temporalmente en diferentes cidades e vilas segundo as necesidades políticas, militares ou administrativas”.
Y fue en este contexto cuando la reina Urraca se encontraba en Galicia, concretamente en su residencia de Caldas, de la que ya solo quedan los vestigios gráficos, cuando dio a luz a su hijo.
Así, con motivo del 900 aniversario de la coronación de Alfonso VII, la Asociación Cultural Terra Calda ha organizado una serie de actividades culturales y divulgativas para acercar esta figura, casi desconocida en la villa termal, a la ciudadanía.
Entre todas ellas destaca un ciclo de conferencias, actos musicales y litúrgicos y una estatua dedicada a Alfonso VII por suscripción popular y que se colocará en una plaza céntrica de Caldas de Reis. El objetivo es crear un elemento simbólico permanente con la que quieren que “Caldas recupere e celebre a súa condición de berce dun emperador”.







