El séptimo arte resiste en Galicia pese al cierre de salas: “Siempre habrá cines”
La comunidad aún conserva 35 espacios tras perder dos en lo que va de 2026

Lejos quedan los tiempos en que los cinéfilos gallegos podían encontrar un cine casi en cada barrio o esquina. Los receptáculos del séptimo arte han ido poco a poco cerrando sus puertas con el paso de las últimas décadas, cada vez más arrinconados por diversos fenómenos o circunstancias que, no obstante, como en las historias de Hollywood, no han conseguido terminar con las salas de cine. Más bien al contrario: pese a los muchos cierres y despedidas, las cifras de espectadores se han mantenido estables y dignas, permitiendo que la fábrica de los sueños siga adelante en Galicia.
Así lo atestiguan los datos del Ministerio de Cultura, pero también los testimonios de los gerentes de diversas salas de la comunidad gallega: testigos de una epopeya que, esperan, no se perderá como lágrimas en la lluvia. Si bien hay ciertos lugares en toda la comunidad, como la Filmoteca de Galicia o el Fórum Metropolitano en A Coruña, que hacen proyecciones de películas y tienen una programación regular, los últimos datos del departamento dirigido por Ernest Urtasun, los del año 2024, señalaban que había en la comunidad 37 salas y 172 pantallas, sin hacer mención a qué condiciones se requiere de cada sala para ser considerada como tal.
Pero este 2026 que apenas está comenzando ya ha sido un año fatídico para el cine gallego, con las pérdidas de los Cines Viveiro y de Yelmo Espacio Coruña. Son, por tanto, 35 los cines que hay en la actualidad en Galicia, una cifra que en toda la serie histórica del Ministerio solo fue tan baja en 2014. Los datos comienzan en 2005, año en que había 55 cines y 213 pantallas. Desde entonces, el goteo de cierres ha sido constante: en 2010 ya había tan solo 38 cines y 173 pantallas, hasta las 35 de 2014.
La situación mejoró bastante en el lustro posterior: en 2018 se remontó hasta los 44 cines y 187 pantallas. Un auge anecdótico, puesto que entre 2019 y 2024 la situación se estabilizó entre las 37 y las 38 salas, con ciertas variaciones en los números de pantallas. Es decir: ni siquiera el covid, fenómeno que obligó a mantener a los espectadores en sus casas, llegó a terminar del todo con los cines, si bien les infligió una herida que tardarían años en curar.
De esos 35 cines, por provincias y según los datos del Ministerio, trece pertenecen a Pontevedra, once a A Coruña, cinco a Lugo y seis a Ourense. Como ciudad arrasa Vigo, con hasta seis, frente a los tres de Lugo y Santiago o los dos de A Coruña y Ferrol/Narón. Pontevedra y Ourense tienen uno cada una.

La propiedad es variada: hay desde cines independientes hasta grandes empresas nacionales como Yelmo (que con la pérdida de sus cines en A Coruña ya solo tiene presencia en Vigo) o Cinesa (en A Coruña y Santiago). Aunque, curiosamente, las entidades con mayor número de espacios son Galicine (seis) y Ciproga (cuatro), dos empresas familiares gallegas que siguen adelante pese a la zozobra y las dificultades.
Dos empresas familiares
Galicine, gestionada desde A Coruña, regenta las salas de Carballo (Cines Bergantiños), Monforte de Lemos (Cines Hollywood), Ribeira (Cines Barbanza), Vilagarcía de Arousa (Cines Gran Arousa), Pontevedra (Cinexpo) y Ourense (Cines Ponte Vella). Ciproga, por su parte, tiene su sede en Vigo, desde donde comanda los cines de Cee (Xunqueira), Lugo (Cristal Cines), A Coruña (Cantones Cines) y en la propia ciudad olívica (Cines Tamberlick).
Según explica el gerente de Ciproga, Diego Silva, la empresa empezó su trayectoria en 2003 creando el cine de Cee. Se haría con Cantones (que se fundaron como Filmax Cines) en 2013, fundaron Cristal en 2019 y absorbieron los antiguos cines de la Plaza Elíptica de Vigo para transformarlos en Tamberlick en 2022. Preguntado por el panorama de los cines en Galicia, el gerente señala que hay varias dificultades, entre las que se incluyen el covid y el auge de las plataformas digitales como Netflix. “Uno de los mejores años de la historia de la compañía fue 2019, y después vino una época muy mala con la pandemia que se ha ido atenuando con mejoras progresivas en los siguientes años”, dice. El último año, 2025, fue “ligeramente peor que 2024, excepto en A Coruña, donde se subió un poco”, confirma.
Es el negocio del cine mutante y líquido. No ayudan los cambios en los propios consumidores: “Ahora parece que hay más una especie de fenómeno del ‘cine evento’, en el que la gente va a las salas a ver películas muy concretas”. Lo ejemplica con la última entrega de la saga ‘Avatar’, que funcionó muy bien: “Este año en navidades se estrena una nueva de ‘Los Vengadores’ y antes está por ahí ‘La Odisea’ y alguna otra que parece que puede ser potente”.
Modelo de consumo
El público ha cambiado, pero para este experto las plataformas no tienen toda la culpa. “Antes de que existieran ya había bajadas, hubo años mucho peores en los 2000 o 2010, cuando cerraron muchos cines”, comenta. De nuevo, todo depende mucho del cine y del entorno en que esté situado. “A nosotros por ejemplo en Cantones el cine de autor nos funciona muy bien porque está en el centro de la ciudad y va todo tipo de gente. Pero a lo mejor si estuviese en un centro comercial en las afueras habría que potenciar más la cartelera de cine comercial porque irían principalmente familias”, asevera.
Otro factor es el coste: “Es muy complicado hacer un cine nuevo porque son muy caros. Tener un cine implica tener un local muy especial, con salas de mucha altura para las que hay que encontrar espacios que se adapten a eso. Es muy difícil porque hay que tener una rentabilidad”. “En Galicia en todas las ciudades hay ya cines, si quieres montar uno necesitas un local que se adapte, que generalmente va a estar en un centro comercial, donde esa clase de espacios ya está ocupado. ¿Cierra una tienda de lo que sea y quieres montar un cine? Pues lo más probable es que no se pueda, porque necesitas altura, espacio...”, informa.
Los últimos cines, las multisalas, abrieron cuando lo hicieron los centros comerciales, porque tienen que ser así de grandes para que salgan rentables, alude. “En un bajo de un edificio normal, donde podrían ubicarse los antiguos cines de barrio, ya no puedes”, dice. Pese a ello, no pierde la esperanza: “Yo creo que no van a cerrar más. Al contrario, estoy seguro de que en A Coruña se abrirá otro en el hueco que dejó libre Yelmo”. Esta misma semana Espacio Coruña informó de que ya negocia la llegada de un nuevo operador.

Ese velado optimismo también comparte Constantino Sambade, gerente de los Odeón Multicines de Narón. El que en el momento de su apertura, 2002, fue el cine más grande de Galicia (con 14 salas y 3.500 butacas: ahora tiene 12 salas y 2.620 butacas), estuvo a punto de cerrar hasta en dos ocasiones, cuando la empresa que lo fundó, la catalana Lauren, entró en concurso de acreedores. “Es muy triste ver que cierran otros cines”, lamenta.
En su opinión, el cambio radical vino por las plataformas, donde “la gente consume a lo loco en casa” y por cómo transformaron al espectador: “Ahora la gente ve películas en el móvil, algo que para mí es inconcebible, y lo que llama la atención es que pasa con la gente joven pero también con la no tan joven”. Pese a ello, Odeón Multicines resiste: en 2024 tuvieron 216.000 espectadores, y en 2025 fueron 200.000. “Nos mantenemos en esas cifras todos los años: algunos bajamos de 200.000, otros los superemos por bastante... Depende realmente de la cartelera”, comenta. Un fenómeno que también se reproduce en otras ciudades. En A Coruña, pese al cierre de Espacio Coruña, el resto de cines subieron sus cifras, un ejemplo de la resistencia de este arte frente al paso del tiempo. “Siempre habrá cines”, pronostica Sambade. Así que Sam seguirá tocando.













