GameOver | No hay GTA sin los Lemmings
DMA Design, lo que hoy es Rockstar North, le dedicó varios juegos a una versión de estos roedores antes de crear su icónico Grand Theft Auto

Con motivo del nuevo retraso en el lanzamiento de GTA VI, recordábamos hace unos días las magnitudes de la saga de Rockstar y sus más de 415 millones de copias vendidas desde el lanzamiento del primer Grand Theft Auto.
Pero para hablar de GTA es necesario tratar a sus predecesores, de quienes abrieron el camino, nunca mejor dicho en este caso. Porque para tener GTA fue necesario tener primero Lemmings.
Sí, ese roedor imbuido en un halo de mitos originó una saga icónica creada por dos de los nombres que luego crearían el monstruo de GTA: Mike Dailly y David Jones (que nada tiene que ver con el pirata).
Orígenes
Y es que en la fría Escocia, concretamente en Dundee, Jones fundó a finales de los 80 DMA Design, para la que más tarde contrató a Dailly, a Russell Kay y Steve Hammond. Esta empresa fue el germen de lo que hoy es Rockstar North, que ya no está en la ciudad natal de Jones, sino en la capital, Edimburgo. Fueron varios los juegos que hicieron en DMA (léase Menace o Blood Money), pero fue uno el que caló por encima del resto, hasta el punto de pervivir con diversas versiones hasta consolas del siglo XXI.
Y no fue otro que Lemmings, el juego en el que había que llevar a estas criaturas casi míticas, ligeramente diferentes a los roedores reales pero que mantienen su esencia y leyendas, hasta un punto determinado, intentando salvar al mayor número posible para que no se nos despeñasen de manera voluntaria.
Este suicidio colectivo nace, precisamente, de una leyenda en torno a estos roedores, auspiciada más si cabe por un documental de la Disney de mediados del siglo pasado (‘White wilderness’, para quien se pregunte el nombre). Y, además del éxito que cosecharía la saga (más de quince millones de copias en sus primeros años lo atestiguan), el título de lo que acabaría siendo Rockstar consiguió que miles de jugadores buscaran la forma más absurda de despeñar a la horda de Lemmings del juego, aunque el objetivo real era salvar al mayor número posible de ellos para que no quisieran tirar la toalla y despeñarse.
El éxito fue tal que incluso se dice que lo que después fue Rockstar introdujo varios homenajes a los lemmings en algunos Grand Theft Auto. Homenajes o bugs, tampoco es que se haya llegado a aclarar nunca si los especímenes que se despeñan por alguno de los espacios de GTA: San Andreas o Liberty City Stories y luego siguen como si nada (salvo en algún caso que se tiran al mar y no sabemos más de ellos) es algo intencionado, osea un easter egg de manual, o si es simplemente un error demasiado gracioso y accidental como para siquiera corregirlo. Así, arraigó la corriente de que en Rockstar están completamente enterados de que esos individuos andan precipitándose en sus juegos y que es una suerte de tributo al éxito que les permitió poder llevar a cabo lo que hoy en día es la enorme saga de GTA.
Escultura
En las inmediaciones del lugar donde estaban las oficinas originales de DMA, en Dundee, existe incluso una escultura que homenajea a estos pequeños bichitos que Jones, Dailly, Hammond y Kay hicieron más famosos si cabe.
Fueron un buen puñado los juegos que se crearon de los Lemmings, y no hablamos ya de todas las ideas que surgieron a raíz de los mismos y que llevaron a cabo otras empresas.
Pero la propuesta de DMA caló hasta el punto de que estos pequeños empeñados en tirarse por todo barranco encuentran en su camino llegaron a varias decenas de plataformas. La Playstation original y su sucesora (así como la PSP), Xbox, Nintendo DS, NES, Game Boy (original y color), Super Nintendo, Master System, Mega Drive, Dreamcast, Game Gear, PC, Commodore (a diferentes versiones), Amstrad CPC... la lista es suficientemente larga como para hacerse una idea de que el juego, precisamente, no se despeñó.
























