GameOver | Hay una carta para ti
Nullpointer Games ofrece una aventura con horror de tines de Lovecraft que nos lleva a la mansión de los Ackeron, donde tendremos que descubrir qué le ha ocurrido a esta familia victoriana

No hace falta un gran despliegue para articular una historia con cierta intriga y toques de horror lovecraftiano. Ese es el reto que han afrontado, en buena lid, desde Nullpointer Games, que han pasado de un FPS como Into the Pit a una aventura basada en cartas.
The Horror at Highrook nos plantea una historia que por momentos nos recordará a una partida de Cluedo, con esos elementos de terror que apuntan a Lovecraft, ciertos toques de RPG e incluso injusticias varias y apariencias que nos trasladan en cierto modo al universo de Darkest Dungeon.
Cartas, muchas cartas
Y todo esto con un tablero y cartas, muchas cartas. Incluso demasiadas en determinados momentos del juego. Las cuatro cartas principales serán las de nuestros personajes, cuatro para ser concretos, cada uno de ellos con unas habilidades que nos ayudarán a avanzar.
Los cuatro aterrizan en Highrook, la casa de una familia con tintes victorianos sobre los que pesa una historia extraña, la cual trataremos de descubrir. ¿Cómo? Es una respuesta sencilla en la práctica, aunque sobre el papel pueda parecer más complicado.
La casa se divide en estancias, cada una de las cuales casará con alguna de las habilidades de nuestros cuatro personajes. En cada una de estas estancias deberemos posicionar una carta con una misión, un personaje con la habilidad necesaria para tal fin y, cuanto más avancemos, cartas de apoyo que fortalecerán esas cualidades de los protagonistas.
Estas interacciones generarán nuevas cartas, estancias o fragmentos de la historia con los que conocer el trasfondo de la familia Ackeron y las extrañas circunstancias de su desaparición.
Pero claro, todas estas interacciones tienen consecuencias. El mero paso del tiempo hará que nuestros personajes tengan hambre y determinadas interacciones les causarán daño, temor o alterarán su conciencia. Por este motivo, deberemos localizar cartas que palien todos estos aspectos negativos y deberemos usarlas en los espacios concretos.
The Horror at Highrook consigue que todo esto explicado anteriormente no termine de hacerse tedioso. Y, cuando parece que ese será el derrotero por el que nos llevará, se avanza lo justo para mantenernos pegados a la pantalla todavía un rato más.
Todo esto funciona con un ciclo de día y noche, ya que esas acciones requieren de un tiempo. Es decir, posicionamos la carta de misión, la de personaje y, si fuese necesario, la de apoyo y esperamos el tiempo que nos indica hasta que se complete la acción. ¿Tan fácil? No. En algunos casos se completará sin éxito o con consecuencias negativas para el personaje, por lo que tendremos que ir aprendiendo que la repetición de acciones no es buena o que determinados actos no se deben llevar a cabo en ese momento.
Misivas y textos
De este modo progresaremos en una historia que, con el paso de las horas, ahonda cada vez más en el misterio y en el mentado horror lovecraftiano, con personajes y deformaciones cada vez más extrañas.
Y toda esta ambientación se consigue con pequeños fragmentos de misivas y textos que nos iremos encontrando, alternando con cuidadas ilustraciones, que permiten que el avance de las horas sea ameno y cuya mayor pega es el idioma, todavía no disponible en español.









