
La marca riojana eleva el upcycling y lo convierte en experiencia, pero también en producto. Bajo el universo Victoria Garden, el color fue protagonista absoluto. Flores nacidas del plástico recuperado convivieron con la energía vibrante de la nueva colección de Victoria, creando un diálogo entre naturaleza, materia y diseño.
El modelo Berlín, fabricado en España a menos de 50 kilómetros de sus oficinas, fue el gran lienzo del workshop. Una silueta que celebra el saber hacer cercano y que esta temporada explota en una paleta intensa —ácidos, frutales, contrastes vivos— en perfecta sintonía con las flores creadas durante la jornada.

El taller, dirigido por Basoie, transformó botellas en pétalos translúcidos, anillos escultóricos y charms que terminaron adornando las zapatillas de la nueva colección primavera 26, donde la calma de los pasteles y el brillo del metal se mezclaron en una paleta que respira dualidad.

El rosa empolvado, el azul celeste, el amarillo vainilla y el melocotón susurran ligereza mientras el marrón, en su versión más terrosa, se mantiene como el nuevo color neutro. Cada pieza fue distinta. Cada gesto, consciente.
Basoie
Más que personalizar zapatillas, las amigas de la marca participaron en una conversación sobre hacia dónde camina la moda. Victoria entiende la sostenibilidad como práctica real, la fabricación local como compromiso tangible y el color como declaración de optimismo.








