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Tres toxicómanos identificados en una redada en Penamoa se niegan a delatar a sus camellos

a. barbadillo a coruña | 17 de abril de 2013

la policía registró la chabola en marzo de 2009	susy suárez
la policía registró la chabola en marzo de 2009 susy suárez

“Yo no me acuerdo... en aquella época me estaba pasando un poco... tuve muchas historias, tío”. Respuestas evasivas como la anterior es lo único que obtuvo ayer el fiscal de los tres toxicómanos

“Yo no me acuerdo... en aquella época me estaba pasando un poco... tuve muchas historias, tío”. Respuestas evasivas como la anterior es lo único que obtuvo ayer el fiscal de los tres toxicómanos que fueron identificados en 2009 en el interior de una chabola de Penamoa donde, según las informaciones de la Policía, se estaba vendiendo heroína y cocaína.

Ninguno de ellos parece recordar quiénes eran las personas que suministraban la droga en la vivienda donde se practicó la redada, a pesar de que fue la denuncia de uno de ellos lo que motivó la intervención de las fuerzas de seguridad. Con ella se inició la investigación que ayer sentó en el banquillo de la Audiencia Provincial a los dos residentes, dos hermanos reincidentes en delitos de tráfico de drogas y que ayer negaron al tribunal la comisión de un delito que en esta ocasión puede costarles penas de cinco años de prisión.

 

de su madre

Pese a las lagunas del denunciante en el juicio, el toxicómano sí aportó detalles sobre su proveedora de droga cuando acudió, en marzo de 2009, a la Policía asegurando que su proveedora se había quedado una “joya” propiedad de su madre como fianza de tres dosis de droga y se negaba a devolvérsela.

Tal como reveló el representante de la Fiscalía durante el interrogatorio al testigo, el joven identificó entonces a la acusada en fotografía, acompañó a la Policía hasta su chabola y afirmó que en el último año la mujer le había vendido droga “150 o 200 veces”.

“Me parece que exageran un poquito, ¿dije yo eso? Estaría drogado”, se justificó ayer el hombre, que tampoco quiso dar detalles del motivo que le llevó a presentar la denuncia.

“El colgante era de mi madre”, se limitó a admitir, después de que el fiscal le recordase sus palabras ante la Policía, a quien manifestó que el colgante, una medalla de oro con un cristo y una inscripción en la parte trasera, se la había dejado de préstamo a la acusada en espera de pagarle los 30 euros que le adeudaba. Según expuso entonces, la denuncia llegó cuando, al acudir a saldar su deuda, su camello se negó a entregarle el colgante de vuelta porque “le había encantado” y quería quedárselo.

Lo que sí admite el testigo es que la Policía le entregó de vuelta la cadena después de registrar la chabola de los hermanos hoy procesados, donde se detectaron otras joyas, dinero, pequeñas cantidades de heroína y recortes de papelinas.

En la versión que dan los residentes de la chabola, la droga era para consumo personal y el dinero, producto de los negocios de la chatarra de los que también habló otro de los hombres que estaban en la chabola cuando la Policía realizó su intervención. El tercero de los que ayer fueron llamados a juicio, y que también estaba en la vivienda, negó incluso que conociera a las personas sentadas en el banquillo.

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