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La Reserva Federal de EEUU se ve obligada a reconocer el daño que provoca la guerra comercial con China

alfonso fernández pekín | 04 de agosto de 2019

Varios contenedores permanecen almacenados en el puerto de Hong Kong | aec
Varios contenedores permanecen almacenados en el puerto de Hong Kong | aec
La Fed reduce por primera vez en una década los tipos de interés y los sitúa en un rango de entre el 2% y el 2,25%

La Reserva Federal (Fed) dio esta semana un giro con su primera reducción de tipos de interés en diez años en EEUU, en reconocimiento a la debilidad global causada por la guerra comercial con China y bajo la presión del presidente estadounidense, Donald Trump.

Desde la crisis financiera de 2008, los bancos centrales se han convertido en insospechados protagonistas de la actualidad.

Esta semana la Fed confirmó con su recorte de 25 puntos básicos, hasta el rango de entre el 2% y el 2,25%, que es el banco central global y, lo que es más relevante, que va actuar en consecuencia.

“Dado el significativo papel del dólar en los mercados financieros, la política de la Fed reverbera a lo largo de la economía mundial. Al mismo tiempo, sin embargo, la economía global también constriñe a la Fed”, explicó Tim Duy, profesor de Economía de la Universidad de Oregón (EEUU).

“Los tipos de interés no pueden diferir demasiado de los de nuestros mayores socios comerciales, por ejemplo, sin poner demasiado presión al alza sobre el dólar”, subrayó Duy.

Unos mayores tipos de interés implican, normalmente, una mayor fortaleza de la moneda.

Mientras que la Fed había iniciado hace unos años una progresiva y gradual alza del precio del dinero, otros grandes bancos centrales como el europeo (BCE) o el de Japón se encuentran todavía inmersos en un agresivo estímulo monetario con el precio del dinero a cero o incluso en tipos negativos, lo que presiona a la baja sus monedas.

El recorte en EEUU suscitó, por ello, en un primer momento optimismo de los mercados.

Sin embargo, apenas un día después Trump volvía a echar gasolina a la hoguera comercial al anunciar aranceles del 10% a importaciones chinas por valor de 300.000 millones de dólares a partir del 1 de septiembre.

De concretarse, la totalidad de las importaciones chinas estarían sujetas a gravámenes, ya que los restantes 250.000 millones están sujetos a aranceles del 25%.

Este sábado, desde su campo de golf de Bedminster, en Nueva Jersey, Trump reiteraba sus dardos envenenados contra 

Pekín y la Fed. 
“Las cosas van muy bien con China. Están pagándonos decenas de miles de millones de dólares, algo posible gracias sus devaluaciones monetarias e inyectando enormes cantidades de efectivo para mantener su sistema en marcha”, dijo. “Por ahora los consumidores no están pagando y no hay inflación. ¡Sin ninguna ayuda de la Fed!”, añadió.

El miércoles, Jerome Powell, presidente del banco central, remarcó que el objetivo del recorte era que fuese un “seguro contra los riesgos de un crecimiento global débil y la incertidumbre en las políticas comerciales, ayudar a compensar los efectos que estos factores están teniendo sobre la economía”.

Las dudas arreciaron cuando se preguntó al todopoderoso banquero central sobre si esta rebaja sería única o habría otras en el futuro próximo. Powell optó por la cautela y evitó comprometerse.

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