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El Reino Unido se sumó a la invasión de Irak sin haber agotado la vía pacífica

Redacción | 07 de julio de 2016

El expresidente de EEUU George Bush y el ex primer ministro británico Tony Blair	aec
El expresidente de EEUU George Bush y el ex primer ministro británico Tony Blair aec

El ex primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, asumió ayer la “plena responsabilidad” por los errores asociados a la invasión de Irak en 2003, la decisión más “agónica” de su mandato, pero alegó que se produjo en una “atmósfera” muy diferente a la actual por la cercanía de los atentados del 11-S en Estados Unidos.

El ex primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, asumió ayer la “plena responsabilidad” por los errores asociados a la invasión de Irak en 2003, la decisión más “agónica” de su mandato, pero alegó que se produjo en una “atmósfera” muy diferente a la actual por la cercanía de los atentados del 11-S en Estados Unidos.
Blair compareció públicamente después de la difusión de un contundente informe oficial que confirma que el Gobierno británico se precipitó al sumarse a la invasión y exageró la supuesta amenaza que representaba el régimen de Sadam Husein.
El informe encuentra fallos antes incluso de la intervención, en el proceso de toma de decisiones. “El Reino Unido eligió unirse a la invasión de Irak antes de que se hubiesen agotado otras opciones pacíficas de desarme”, explicó Chilcot, quien apuntó que “la acción militar no era en ese momento el último recurso”.
Tampoco entiende los argumentos esgrimidos por Tony Blair y sus aliados internacionales sobre la supuesta tenencia de armas de destrucción masiva por parte del régimen de Sadam Hussein. En este sentido, Chilcot advirtió de que Blair presentó evidencias “con una certeza que no estaba justificada”. Asimismo, el informe asegura que Londres subestimó los riesgos.
En este sentido el expremier pidió, durante su comparecencia de ayer, que todas las críticas recaigan en él, descargando a las Fuerzas Armadas y los servicios de Inteligencia, a pesar de que las informaciones recabadas por estos últimos resultaron ser “erróneas” en lo referente a la presencia de armas de destrucción masiva en suelo iraquí.
Blair explicó que la intervención militar en Irak fue “el momento más duro y la decisión más agónica” de su mandato (1997-2007) y, con “humildad”, insistió en que hizo “lo correcto”, ya que en su opinión “el mundo es mejor sin Sadam Husein”. Asimismo, el antiguo dirigente laborista argumentó que entonces existía una “atmósfera” especial, la del “mundo post 11-S”. “Estábamos en un nuevo mundo y, en ese momento, no sabíamos de dónde vendría el siguiente ataque”, declaró Blair.

NO HUBO CONSPIRACIÓN
“Sabía que no era una decisión popular, que tendría costes políticos”, añadió Blair, quien instó a la ciudadanía a ponerse “en sus zapatos” teniendo en cuenta las circunstancias de 2003. 
“La principal responsabilidad de un primer ministro es proteger a su país”, insistió. También quiso dejar claro que en todo momento actuó “de buena fe” y que no mintió. En este sentido, afirmó que el Informe Chilcot da por descartada cualquier “teoría de la conspiración” en la decisión de invadir Irak.

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