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La Policía acudió en varias ocasiones al domicilio de la pareja por peleas

a.p. a coruña | 01 de mayo de 2014

Urbanización donde vive el sospechoso desde 2004           patricia g. fraga
Urbanización donde vive el sospechoso desde 2004 patricia g. fraga

En la Urbanización Breogán, donde residía la pareja, la noticia de la muerte de María Belén Expósito Vázquez causó gran consternación entre los vecinos. “Aún tuvo que venir la Policía Local la semana pasada", aseguraron.

En la Urbanización Breogán, donde residía la pareja, la noticia de la muerte de María Belén Expósito Vázquez causó gran consternación entre los vecinos. “Aún tuvo que venir la Policía Local la semana pasada”, aseguraba ayer una de ellos. Sus constantes disputas eran un tema de conversación habitual en una urbanización tranquila en al que la mayor parte de las casas están deshabitadas, como consecuencia del estallido de la burbuja inmobiliaria. Otros residentes aseguran sin embargo que M.A.B.R., a pesar de sus antecedentes, “es incapaz de hacer daño a nadie”. En todo caso, gente cercana a la pareja reconoce que su relación era   “tormentosa” y que rompían y volvían juntos de forma periódica.
Algunos vecinos apuntan que parte de esa inestabilidad emocional podía deberse a que  el sospechoso era habitual consumidor de bebidas alcohólicas y narcóticas, tal como indican también las fuentes oficiales. “Estuvo durante 18 años consumiendo de todo”, asegura un conocido. En cuanto a Expósito, un amigo suyo reconoce que bebía, pero que no era alcohólica en absoluto, como insinúa la Delegación del Gobierno sino que era una mujer  “tranquila que bebía como cualquier persona”, aunque se sabía que era depresiva y que no tomaba la medicación. Es más, un sobrino de la víctima contó que había visto al sospechoso en una farmacia de Mesoiro el lunes y que luego la mujer había  dicho que le había echado algo en la copa.
Pero por otro lado, existen testigos que escucharon al sospechoso acudir a su lugar de trabajo, un establecimiento situado en una plaza de abastos, diciendo que había sido maltratado por la mujer, aunque esos mismos testigos aseguran que en ocasiones se comportaba como si estuviera bajo los efectos del alcohol u otra sustancia. Pero amigos de la víctima insisten en que era él el que la maltrataba y de hecho, recibía ayuda del Centro de Información a la Mujer.

amenazas con pistola
Según declaraciones que obran en poder de la Policía Nacional, Expósito habría abandonado al presunto homicida el pasado día 15 de este mes después de que este la hubiera echado de casa y tuviera que recurrir a una asociación que ayuda a colectivos marginados. Poco después inició una relación con otro hombre, con el que estuvo durante varios días antes de que el sospechoso la llamara y consiguiera convencerla de que volviera con él. “No sé por qué, pero siempre que la llamaba ella respondía, aunque sufría mucho y la maltrataba”, señala una persona cercana a la víctima. Durante una de esas conversaciones telefónicas, el presunto homicida habría amenazado a Expósito diciéndole que tenía una pistola y que iba a disparar las balas que le quedaban a ella y al hombre con el que estaba.
Amigos y conocidos imaginan que el M.A.B.R. puede quedar libre por a las  circunstancias poco claras del caso.

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