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Los curiosos desafían el temporal y crean numerosas ocasiones de riesgo

redacción a coruña | 07 de enero de 2014

Las Esclavas fue uno de los lugares favoritos de los que querían sacar fotos del oleaje con sus móviles	javier alborés
Las Esclavas fue uno de los lugares favoritos de los que querían sacar fotos del oleaje con sus móviles javier alborés

Una vez más, durante el día de ayer los servicios de emergencia decretaron la alerta por el mal estado del mar y la Policía Local y los Bomberos clausuraron los accesos al Paseo Marítimo.

Una vez más, durante el día de ayer los servicios de emergencia decretaron la alerta por el mal estado del mar y la Policía Local y los Bomberos clausuraron los accesos al Paseo Marítimo. Pero parece que no solo los toros se sienten atraídos por el rojo: numerosos curiosos aprovecharon  que ayer era una jornada festiva para acercarse a disfrutar la furia del oleaje en los lugares más expuestos, provocando numerosas ocasiones de peligro.
La más grave tuvo lugar por la mañana, según comentaron fuentes municipales. Cerca de media docena de personas aprovecharon que la marea estaba baja, alrededor de las once y media, para saltarse el precinto policial de Las Esclavas y acercarse hasta el mismo borde del mar. Estaban disfrutando y sacando fotos con sus móviles cuando una ola enorme tomó velocidad y los sorprendió.  El agua golpeó en su huida a uno de los fotógrafos aficionados, un hombre de unos 40 años, y lo lanzó sobre un banco de hormigón, escapando por poco de sufrir heridas graves.
Después de aquello, las autoridades reforzaron el dispositivo  de vigilancia, sobre todo porque se sucedieron los casos en los que más personas imprudentes saltaban el precinto policial, obligando a las patrullas a actuar para retirarles a una zona segura. Fue un episodio que recuerda al sucedido en marzo del año pasado, cuando Protección Civil tuvo que ayudar a cuatro turistas ingleses que se acercaran demasiado al mar durante otro temporal y que acabaron empapados. Un caso más grave se dio hace unos años, cuando otro espectador fue arrollado por una ola que empujó un banco de hormigón, seccionándole el pie. Las autoridades tratan de evitar estas situaciones de peligro pidiendo al público que sea más prudente y que respete los precintos policiales, sin mucho éxito.

Despliegue de emergencia
Ya por la tarde, la pleamar se presentó a las seis y media, justo cuando oscurecía, así que fue necesario extremar las precauciones, de manera que se procedió al despliegue más importante de los servicios de emergencia en lo que va de invierno. Afortunadamente, el viento comenzó a rolar y se calmó, de manera que dejó de impulsar las olas. El resultado fue que mientras que en otros puntos el mar golpeaba con fuerza, solo tres de las ondas llegaron a chocar contra las piedras de la base del Paseo Marítimo, cuya acera se cerró al público en previsión de posibles incidentes.
En cambio el viento agitaba más el océano frente a la Casa de los Peces, que fue necesario cerrar al público durante toda la noche, así como el dique de abrigo. Las olas no llegaron a  superar los cuatro metros, mientras que en la boya de medición que existe en Langosteira llegaron a los siete metros de altura y en algún caso rebasaron los ocho.
Para hoy se espera un panorama similar, puesto que la borrasca todavía no ha abandonado el litoral gallego, y sigue vigente la alerta roja, por la amenaza de olas de ocho metros en la costa. En el interior, la temperatura se mantendrá igual, con máximas de 16 grados, y la probabilidad de lluvia es menor, así que solo se mojarán aquellos que se acerquen demasiado al mar.

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