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Se cumple un año del día en el que el Deportivo logró sobrevivir

Redacción | Agencia Efe | 30 de julio de 2014

Los jugadores del Deportivo de La Coruña celebran con la afición el ascenso del conjunto gallego a la Primera División del fútbol español. EFE/Archivo
Los jugadores del Deportivo de La Coruña celebran con la afición el ascenso del conjunto gallego a la Primera División del fútbol español. EFE/Archivo

El Deportivo tiene 108 años de historia pero, como muchas personas que empiezan a contar de cero después de sobrevivir a un episodio que podría haber acabado en tragedia, mañana 31 de julio celebrará un año desde que logró salvar un 'match-ball' que podría haberle condenado a la desaparición.

El Deportivo tiene 108 años de historia pero, como muchas personas que empiezan a contar de cero después de sobrevivir a un episodio que podría haber acabado en tragedia, mañana 31 de julio celebrará un año desde que logró salvar un 'match-ball' que podría haberle condenado a la desaparición.

Una decisión técnica y la ayuda de la Liga de Fútbol Profesional y de la Asociación de Futbolistas Españoles contribuyeron hace 365 días a salvar al Deportivo del descenso administrativo a Segunda División B, que podría haber conducido a la liquidación del club.

Para afrontar la deuda con los jugadores y que estos retiraran las denuncias unos minutos antes de que finalizara el plazo, el Deportivo consiguió primero, minutos antes de las 23 horas, un acuerdo con la Liga y el sindicato de futbolistas.

Fue entonces cuando los jugadores de la plantilla de las temporadas 11-12 y 12-13 firmaron un comunicado en el que anunciaban el acuerdo total, tanto para la deuda concursal (la generada antes de la entrada en concurso de acreedores), como la deuda contra la masa (la generada a partir de enero).

Esta última tenía que satisfacerse antes de que acabara julio y, para conseguirlo, el Deportivo debía conseguir que se desbloqueara el dinero necesario para afrontar las cantidades pendientes.

Faltaba que los acreedores más relevantes del club accedieran a desbloquear las cantidades necesarias para afrontar el pago de las nóminas de los jugadores desde enero, cuando el club entró en concurso de acreedores.

Después de unos momentos de incertidumbre, a los medios de comunicación se les filtraba que la plaza en Segunda División estaba garantizada.

Al lado de los periodistas, en la calle, delante del edificio en el que se dirimía el futuro del club desde las cinco de la tarde, los aficionados se tomaban la revelación como una victoria, aunque después increparon a tanto al presidente de la AFE, Luis Rubiales, como al entonces dirigente del club, Augusto César Lendoiro.

Al día siguiente, Rubiales aseguró que la plantilla del Deportivo, sus directivos, la Liga de Fútbol Profesional y el fútbol en sí habían "salvado" al equipo del descenso a Segunda B.

"A las 23.45 nadie quería desbloquear dinero para pagar los créditos contra la masa", puntualizó el asesor jurídico de la AFE, Santiago Nebot, que acompañó a Rubiales y explicó que los jugadores iban a tener garantías para percibir el 100% de lo que el club les adeudaba tanto desde la entrada en concurso (crédito contra la masa) como la anterior (crédito sometido a quita y espera).

"La quita ya veremos cómo se asume o quién la asume, pero igual que el resto de equipos que han pasado por concurso los jugadores tienen garantizado su salario al cien por cien. No sé de dónde va a venir esa garantía, si incluso tenemos que buscarla en otros organismos, pero sé que está", comentó Nebot.

Si el Deportivo superó un 'match-ball' a última hora, también Lendoiro evitó otro: su salida del club al no haber aceptado la propuesta de convenio que le presentaron los acreedores con el visto bueno de la administración concursal y que establecía que un nuevo equipo sustituiría al actual consejo.

Durante aquella tarde del 31 de julio en un céntrico despacho de abogados de la ciudad gallega, Lendoiro, que acabó perdiendo la presidencia meses después, aguantó el pulso ante los administradores y los acreedores como lo había hecho días antes en una reunión en el Juzgado.

"Somos responsables de una deuda y de unos éxitos, pero no vamos a permitir que nadie automáticamente piense que podemos firmar nuestra sentencia de muerte. En algún momento parecía un golpe de estado", dijo el ahora embajador de la LFP tras aquella reunión.

Aunque entonces se mostró "totalmente dispuesto a abandonar la presidencia", a finales de año Lendoiro lanzó una efímera candidatura para mantenerse en el puesto en el que llevaba más de 25.

En cualquier caso, aquella solución del 31 de julio llegó a tiempo para evitar el descenso administrativo a Segunda División B, que habría supuesto, casi con total probabilidad, la liquidación de la entidad, inviable en la tercera categoría del fútbol nacional.

Por Carlos Alberto Fernández.

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