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La asamblea de los okupas se reafirma en su resistencia al proceso de desalojo

abel peña A coruña | 22 de marzo de 2018

Los okupas llevan organizando actividades en la antigua Comandancia de Obras desde noviembre de 2016 | patricia g. fraga
Los okupas llevan organizando actividades en la antigua Comandancia de Obras desde noviembre de 2016 | patricia g. fraga

Los trámites para conseguir su expulsión de la Comandancia podrían tardar al menos dos meses

Después de que la Policía Local tratara de entregar a los okupas de la Comandancia de Obras la notificación de desalojo sin éxito, el alcalde, Xulio Ferreiro, advirtió de que si continúan sin abrir las puertas, se les notificará por edicto, pero añadió que tiene “aberta a porta para que se poida chegar a unha solución consensuada”. De momento, el único consenso lo han alcanzado los okupas en la asamblea del pasado martes, donde se ratificaron en la decisión alcanzada en anteriores reuniones: la de resistirse al desalojo.  
Es un problema para la Policía Local, que es la que tiene que identificar a alguien responsable dentro del colectivo okupa, alguien con capacidad real para ser requerido para entregarle la notificación. Los antisistema se definen siempre como “usuarios” del Centro Social Okupado (CSO) A Insumisa, un centro de actividades juveniles que ofrece al público gratuitamente talleres teatrales, huertas urbanas, boxeo o breakdance, además de conciertos los fines de semana. Que se sepa, nadie pernocta allí.
Si no logran identificar a ningún responsable por su DNI, tras agotar las medidas razonables, el Ayuntamiento (a través del funcionario instructor) tendrá que publicar la notificación en un boletín en forma de edicto, como señalaba el regidor. Después de la notificación, se abre un expediente, se entra en el plazo alegaciones de la resolución para el desalojo del inmueble y transcurrido el plazo, el siguiente paso sería la ejecución. 
Fuentes cercanas al movimiento okupa calculan que el proceso puede tardar a lo sumo dos meses. Podría dilatarse más, claro, dependiendo de cuán minuciosos sean los agentes locales a la hora de identificar al responsable, pero al Gobierno local le urge acabar cuanto antes: existe un plazo de seis meses, comenzando desde enero, para comenzar las obras de reforma de las viejas instalaciones militares, según se estipula en la licitación de la obra del Ministerio de Fomento. Si no se cumplen los plazos, se podría perder el dinero presupuestado: un millón de euros. 
Un nuevo proyecto 
Pese a todo, desde el Ayuntamiento insisten en que el rechazo de los okupas al diálogo no es monolítico. El concejal de Regeneración Urbana, Xiao Varela, aseguró esta misma semana que hay quienes quieren unirse al proceso que convertirá el CSO A Insumisa en Naves de Metrosidero, el proyecto municipal de un nuevo centro juvenil, parecido a lo que ya ofertan los okupas. 
Pero Ferreiro manifestó que lo que pretende el Ayuntamiento es que la Comandancia de Obras “non sexa un equipamento para un grupiño máis ou menos pequeno de xente, senón que sexa un equipamento aberto a todo o mundo”. Y por eso, el alcalde invitó a los okupas “a ser valentes e aceptar abrirse á cidade”. 
Fuentes cercanas a los okupas, por su parte, consideran que lo que ocurre es que el Gobierno local está cediendo a la presión política y mediática: “Este problema, al ciudadano no le afecta de forma significativa, solo lo comenta porque sale en los medios”. Sobre ese particular, Varela había comentado que la responsabilidad “política e mediática” del Ayuntamiento para recuperar la comandancia “cae de caixón”, sobre todo desde enero, cuando las instalaciones pasaron a ser patrimonio municipal. l

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