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Los arcos cerrados de O Parrote se convierten en picadero de heroína

abel peña a coruña | 28 de febrero de 2017

Suciedad, basura y jeringuillas se acumulan bajo los arcos de O Parrote	javier alborés
Suciedad, basura y jeringuillas se acumulan bajo los arcos de O Parrote javier alborés

En los últimos años se han invertido millones de euros en remodelar O Parrote y unirlo con La Marina para crear una gran zona de esparcimiento en el centro de la ciudad.

En los últimos años se han invertido millones de euros en remodelar O Parrote y unirlo con La Marina para crear una gran zona de esparcimiento en el centro de la ciudad. Pero la función de algunos espacios quedaron sin concretar, como la de las arcadas que protegen la muralla medieval de la ciudad y a los que por fin, alguien les ha encontrado un uso: el de picadero de heroína en el centro de la ciudad, a unos pocos cientos de metros de María Pita.

Envoltorios de comida, papeles usados, bolsas de plástico pero, sobre todo, jeringuillas aún llenas de sangre son los rastros del último fin de semana. Lejos de la amenaza del botellón que temían algunos vecinos cuando los adolescentes comenzaron a beber en las escaleras, las hipodérmicas prueban que se trata de un picadero. “Cuando entré, aquello daba miedo. Parecía una película”, comentó un ciclista que lo descubrió durante un paseo por O Parrote el fin de semana pasado.

problema ciudadano
El consumo de heroína repuntó levemente el año pasado, según varias asociaciones antidroga, que mostraron preocupación por este fenómeno. El propio alcalde, Xulio Ferreiro, reconoció el año pasado haber recibido muchas quejas de la ciudadanía por este motivo: “Somos conscientes dese problema e xa o fixemos saber a Delegación do Goberno e a Xefatura da Policía Nacional”. El primer edil explicó que el fenómeno “se da por toda a cidade”.

Sin embargo, las mismas asociaciones antidroga, como la Fundación Érguete, señalan que el consumo de la heroína sigue por detrás de otras sustancias como la cocaína o la marihuana y que muchos de sus consumidores son veteranos que recaen. Un rasgo que diferencia a los veteranos de los novatos es cómo consumen el estupefaciente. Los primeros prefieren inyectárselo en vena. Esta práctica, como señalan desde la Asociación Ciudadana de Lucha contra la Droga (Aclad), puede ser una “bomba” si se comparte la aguja. A día de hoy, se pueden conseguir jeringuillas muy baratas en cualquier farmacia, muchas de las cuales sí han percibido un incremento en su consumo.

En cuanto a los jóvenes, prefieren fumarla o aspirarla, aunque el efecto no sea tan intenso, precisamente para evitar prácticas de riesgo, aunque casos como el de O Parrote ponen de manifiesto que no todos tienen miedo a la aguja. Otro factor que hay que tener en cuenta es que muchos prefieren consumirla en cuanto la compran (muchas veces, el lugar en cuestión es un piso, donde les ofrecen ese servicio) y así estar a salvo de miradas indiscretas. Más raro es encontrar picaderos como el de O Parrote, excepto en algunos puntos del extrarradio.

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