
Si algunas tradiciones sobreviven porque alguien dejó constancia escrita u oral, otras resisten porque alguien se empeña en seguir viviéndolas, como ocurre en Betanzos con las Danzas Gremiais de Mariñeiros e Labradores.
Desde hace cincuenta años, la Asociación Xóvenes do Pobo asume la responsabilidad de conservarlas y, de la misma manera que sus ancestros, de inundar las calles de música, color y simbolismo; de revivir, a través de sus enseñas, expresiones y coreografías, el espíritu de la Edad Media.
El 2026 está siendo el año de Xóvenes do Pobo y el colectivo celebrará su 50 aniversario con un evento en El Pasatiempo. Allí, el sábado 18 distintas agrupaciones de música y baile tradicional reivindicarán el esfuerzo de quienes se encargan de mantener viva esta manifestación cultural desde 1976.
Sin embargo, quienes integran la asociación tienen claro que la efeméride va mucho más allá de un cumpleaños: “Lo importante no es que cumplamos cincuenta años, sino que la danza siga existiendo”, resumen desde la directiva de Xóvenes do Pobo. Esa es la meta y parece estar asegurada, pues el grupo de mayores cuenta actualmente con 32 integrantes, mientras la cantera infantil continúa creciendo con nuevos niños año a año y ahora mismo rondan los 50.
Además, ya no se trata únicamente de familias vinculadas históricamente a las danzas y muchos llegan porque descubren una afición que termina convirtiéndose en compromiso: “Viene gente que nunca tuvo tradición en casa, pero le gusta y acaba implicándose”, explica Ton Pena.
En su caso, como en el de otros compañeros, la relación con las danzas atraviesa generaciones, “siete u ocho” para él y sus hijos, “y ahora ya viene el nieto que, con dos años, ya se vistió de marinero en 2025”. Una continuidad que evidencia el arraigo de estas representaciones en Betanzos.
Lo importante no es que cumplamos cincuenta años, sino que las danzas sigan existiendo"

Durante la conversación con los integrantes de Xóvenes do Pobo aflora también una reivindicación compartida, la de que las danzas merecen el reconocimiento que corresponde a su importancia histórica: “Esperamos su declaración como BIC Inmaterial”. También la relevancia de la ciudad en la Edad Media. “Hay pocos lugares que conserven un patrimonio como este”, recuerdan desde el colectivo, ‘custodio’ de Mariñeiros e Labradores.

Esperamos su declaración como BIC Inmaterial"
¿Cuál es el significado de estas danzas, cuyo origen se remonta a la Edad Media? La de Mariñeiros representa el enfrentamiento simbólico entre el bien y el mal y exige una notable coordinación entre los bailarines debido al ritmo y la complejidad de sus movimientos, mientras que la de Labradores, más sosegada, mantiene una estructura diferente, aunque ambas conservan elementos heredados de siglos de historia, como los arcos de los ‘mareantes’ y los sables de los agricultores, a los que se suma una meticulosa tarea de conservación del vestuario, ese del que el escritor José García Acuña dejó constancia en ‘La Mariñana’ (1923) siguiendo el orden históricamente establecido para asistir, cada 16 de agosto, a la Función do Voto a San Roque.
Así, boinas, cintas, sombreros y otros complementos se cuidan con el mismo esmero con el que se transmiten los puntos de baile desde el corazón del barrio de A Ribeira.
Todo responde a una misma filosofía: preservar la autenticidad de unas danzas que siguen siendo una de las expresiones más singulares del patrimonio cultural de Betanzos.

El acto central del aniversario, un festival el sábado 18 en El Pasatiempo, comenzará a las 20.30, con Xóvenes do Pobo (Infantil y Maiores); Os Brigantinos: las Danzas de Xastres e Zapateiros, de cuya conservación se encarga la Escola Municipal de Folclore (EMuF), la Asociación Cultural A Fuliada y la Escola de Coirós.
La agenda continuará a las 23.00 con una electrofoliada a cargo de Kike Varela y, desde las 00.30, con la actuación de La Duendeneta, poniendo el broche a una celebración que quiere mirar al pasado sin dejar de pensar en el futuro.
Porque el deseo que más se repite entre quienes mantienen viva la tradición es sencillo: que dentro de otros cincuenta años (de momento, piden otro medio siglo) siga habiendo niños aprendiendo los mismos pasos que ellos y ellas heredaron de sus abuelos














