
Dentro de apenas seis días, Betanzos volverá a retroceder más de 550 años para embarcarse en la Feira Franca Medieval 2026. El evento, una de las citas históricas más importantes de Galicia, reúne en cada edición a miles de vecinos y visitantes en torno a una recreación que va mucho más allá del ocio y la diversión: es una celebración de la memoria colectiva de Betanzos. Y esa memoria comienza, como cada doce meses desde hace casi tres decenios, con el cartel anunciador, que diseña el artista betanceiro Luis Galán.
En esta ocasión, el ilustrador ha decidido centrarse en uno de los episodios más relevantes de la historia del municipio: la Gran Guerra Irmandiña.
“Este año el cartel pone en valor la importancia de la ciudad en la Gran Guerra Irmandiña”, explica Galán. Una reivindicación evidente incluso en un vistazo inicial, sin necesidad de una observación minuciosa: una ‘B’ convertida en envolvente y en núcleo de la composición, q en la que se mantienen elementos característicos como el búho ‘coronado’, las torres de Santiago y Santa María y la de O Reloxio.

Este año el cartel pone en valor la importancia de la ciudad en la Gran Guerra Irmandiña”
“La B de Betanzos, en mayúsculas, es una manera de transmitir su importancia”, señala el autor, que también uno de los incombustibles del Globo de San Roque. La letra resume la trascendencia que tuvo la ciudad durante las ‘revoltas’ irmandiñas del siglo XV, cuando se convirtió en uno de centros estratégicos, económicos y organizativos del movimiento que se extendió por toda Galicia.
El ilustrador recuerda que esa influencia comenzó incluso antes del estallido de la Gran Guerra (1467-1469). “Primero con la creación de la Irmandade Fusquenlla, en 1431”, explica Galán. Aquel movimiento abriría la espita de la revolución que, decenios más tarde, acabaría detonando en las comarcas de Pontedeume y Betanzos.
La B de Betanzos, en mayúsculas, es una manera de transmitir su trascendencia"
Durante la Gran Guerra Irmandiña, entre 1467 y 1469, la capital mariñana volvió a ocupar un espacio central con hombres como Alonso de Lanzós, el noble que encabezó a los irmandiños y que en el cartel aparece a caballo, o Xoán Branco, uno de los cabecillas burgueses que dio voz a las masas y ejerció como notario en Betanzos.
Toda esa carga histórica se condensa en un cartel que vuelve a llevar el sello inconfundible de Luis Galán. El color y el búho, señas de identidad de su obra, regresan como elementos reconocibles de una imagen que invita a detenerse y descubrir los múltiples símbolos que esconde.
Con una carrera unida a la difusión cultural de su ciudad, Galán vuelve a demostrar su capacidad para convertir una ilustración en un relato visual. Porque sus carteles no solo anuncian una celebración, sino que cuentan una historia y despiertan el interés por las raíces.
Mientras la cuenta atrás continúa, Betanzos ultima los preparativos para una edición que se prevé multitudinaria.
En pocos días, las calles volverán a llenarse de mercado, música, teatro y recreaciones históricas pero, una vez más, el cartel ha sido la primera puerta de entrada a ese viaje al pasado. Porque detrás de esa ‘B’ no solo está el nombre de Betanzos. Está el recuerdo de una ciudad que fue protagonista de la historia y que sigue encontrando en la Feira Franca Medieval la mejor manera de mantener viva su memoria.














