
Galicia tiene todavía muchas historias por recuperar en lo que a sus músicos se refiere y, en el caso de Betanzos, son dos los nombres que se tienen que investigar para conocer el verdadero alcance de la aportación del municipio a la comunidad: Carlos López García-Picos y Pepito Arriola. La esperanza de la emigración en Argentina y el niño que maravilló a toda Europa.
Javier Ares Espiño ha dedicado varios años a estudiar lsa obras e indagar en las vidas de ambos, a ‘rescatarlas’ y acercarlas a la ciudadanía, pero reconoce que aún son muchos los aspectos en los que seguir abundando, sobre todo en relación a José Rodríguez Carballeira (Betanzos, 1895). El misterioso Pepito Arriola. Todo un reto para Ares.
El músico e investigador ofrece esta noche (20.30) un concierto en un enclave especial para él: Santa María do Azougue, uno de los cinco espacios del Ciclo Marcial del Adalid. Piano a 4 Mans, que impulsa la Diputación de A Coruña con motivo del segundo centenario del nacimiento del compositor coruñés, uno de los más importantes de la historia de Galicia.
Ares, que compartirá escenario con Jorge Briones, lo tiene claro: “Es nuestra Rosalía de Castro musical”, dice el artista, convencido de que “antes de Montes, antes de Veiga, está Marcial del Adalid y nada habría sido igual sin Marcial del Adalid”.
Marcial del Adalid es nuestra Rosalía de Castro musical
El ciclo ofrece la música para piano a cuatro manos del compositor que, según explica, demuestra la dimensión internacional de un creador cuya obra llegó a editarse en París. “Estamos hablando de un músico que tuvo un impacto importante en el Romanticismo español y también en el ámbito europeo, donde alcanza una enorme repercusión”, indica Ares.
La interpretación de este repertorio tiene además un componente añadido para los dos pianistas, tanto para él como para Briones. “Es nuestra música, tenemos una conexión evidente con todo esto por ser músicos gallegos”, señala a solo unas horas de actuar en O Azougue. A ello se suma una extensa carrera compartida, pues “llevamos muchísimo tiempo tocando juntos y creo que esa conexión personal y profesional se percibe claramente”, reconoce Javier Ares.
Entre todas las piezas, el investigador y pianista destaca una arietta incluida en la primera sonata: “Es una melodía tan bella que no hace falta más, y a veces basta una simple frase para descubrir a un gran compositor”, añade el músico betanceiro, que incide en la dimensión emocional de la cita de O Azougue. “La llevo viendo toda la vida, he jugado allí y mis dos hijos están bautizados allí”, comenta Ares que, aunque nació en Ourense, se trasladó siendo niño a la capital mariñana y se siente betanceiro: “Siempre recuerdo una frase de Javier Etcheverría, que los de Betanzos nacemos donde nos da la gana”, comenta entre risas Javier Ares.
Siempre recuerdo una frase de Javier Etcheverría, y es que los de Betanzos nacemos donde nos da la gana
Los vínculos del municipio con la música son extraordinarios más allá de García-Picos y de Arriola y, como muestra, el investigador no duda en adelantar una de las tesis que maneja en uno de los estudios que desarrolla actualmente: “Defiendo la teoría de que Betanzos tuvo la primera banda profesional de Galicia”, explica Ares. Una formación creada a mediados del siglo XIX cuyos integrantes llegaron a ser funcionarios municipales y que, según sostiene, convirtió a la ciudad en una referencia musical de la época, hasta su disolución en 1965 y volver a activarse en 1990.
En este momento, el músico combina la interpretación con la investigación, pero reconoce que esta última vertiente nació de manera inesperada, de “un accidente”, tras una lesión que le hizo temer por su futuro como pianista y que lo animó a acercarse al ámbito académico y, en concreto, a la Universidad de Santiago y a Carlos Villanueva.
“Defiendo la teoría de que Betanzos tuvo la primera banda de música profesional de Galicia”
En Compostela realizó un tesis doctoral sobre el compositor Carlos López García-Picos (Betanzos, 1922), que había sido su primer profesor de piano, y descubrió una dimensión desconocida de aquel músico cercano y humilde que aún recuerdan sus vecinos: “Me encontré con una figura que había ocupado un lugar muy importante en la vida musical argentina y que estaba relacionada con la intelectualidad galleguista de su tiempo”, explica el artista, quien recuerda que García-Picos estrenó obras en algunos de los escenarios más importantes de Buenos Aires y defendió una concepción moderna de la creación musical, pero siempre evitó ser centro de atención y “nunca pretendía que solo se interpretara su música, quería compartir espacio con los demás”, y por eso “todo el mundo hablaba bien de Carlos”.
Una constante en las entrevistas y consultas realizadas, a las que pudo añadir una cantidad ingente de documentación porque el artista lo “guardaba absolutamente todo, desde partituras hasta los billetes de autobús de sus viajes a Madrid”. Una rutina que permitió que se conserve parte de su archivo entre varias instituciones y administraciones, incluida la de Betanzos.
Al indagar en la vida y la obra de García-Picos me encontré con una figura que había ocupado un lugar muy importante en la vida musical argentina y que estaba relacionada con la intelectualidad galleguista de su tiempo”
Pero a Ares también lo cautivó la historia de Pepito Arriola. “Cuando empecé a plantearme investigar había dos nombres claros: Carlos López García-Picos y Arriola”. Un “bo e xeneroso” y una “estrella fugaz”, como los define el investigador, que explica que se decantó primero por García-Picos debido a su vínculo maestro-alumno, pero que nunca abandonó el interés por el niño prodigio, que “era una figura que me atraía muchísimo, que tiene todo ese halo de misterio, la historia familiar, las leyendas que rodean su vida” y la de sus allegados, desde su tía Aurora Rodríguez Carballeira, que inspiró ‘La Virgen Roja’, hasta su prima Hildegart, asesinada por su madre en 1933.
Pero, sobre todo, nunca abandonó el interés por un músico extraordinario que alcanzó una enorme relevancia en toda Europa al que sigue investigando en 2026.
Arriola era una figura que me atraía muchísimo, tiene todo ese halo de misterio, la historia familiar, las leyendas que rodean su vida y la de los Rodríguez Carballeira"













