Gaby Trustram, artista que expone en el CIEC: "No tenía tiempo para hacer mi arte y en esta bicicleta encontré una solución"

La sede de la Fundación CIEC (Centro Internacional de Estampa Contemporánea) acoge durante este mes la exposición ‘Postales de un Viaje en Bicicleta’, del artista Gaby Trustram. Natural de Vejer de la Frontera y de ascendencia inglesa, vivió a caballo entre Andalucía y el Reino Unido. En Betanzos, que conoció hace más de un decenio a través del CIEC, donde cursó uno de sus máster, expone una muestra íntima y colmada de aventuras, donde combina su amor por el grabado con una experiencia vital sobre dos ruedas: de Cádiz a A Coruña. En bicicleta, con un tórculo y un sinfín de ideas como inseparables compañeros, sin alejarse demasiado del Atlántico.
La exposición reúne una docena de estampas, además de bocetos y fotografías, que siguen, en orden cronológico, el recorrido que el artista emprendió hace ahora un año, en la primavera de 2025. Un viaje que no solo fue geográfico, sino también creativo; una reconciliación entre vida y creación: “Siempre me estaba quejando de que no encontraba tiempo para hacer mi arte”, explica Trustram. La “solución” se antojó tan sencilla como radical: salir de casa con una bicicleta y, sobre ella, un tórculo ‘adaptado’ a sus necesidades, de menores dimensiones que los que suelen utilizar pero casi con las mismas oportunidades, hecho en Cataluña.
El itinerario comenzó en Vejer de la Frontera, y lo llevó a recorrer la costa de Huelva, el Algarve y el interior de Portugal, hasta llegar a Galicia siguiendo la Ruta de la Plata. A lo largo del camino, Trustram alternó jornadas de pedaleo con paradas para producir: “Normalmente tardo un día en hacer una estampa completa, desde el boceto hasta la impresión”, señala el autor, que detalla con emoción cada alto en el camino, muchos de ellos Portugal.
En ocasiones trabajaba in situ, y en otras, acumulaba dibujos que transformaba más adelante en grabados. El viaje también estuvo marcado por la improvisación, desde acampadas en la naturaleza hasta estancias imprevistas en espacios artísticos, como una semana en un centro creativo en Setúbal o su paso por Alfara, por un taller de grabado que ya conocía de años anteriores.
Durante el recorrido, Trustram evitó comercializar su obra y optó por regalar sus estampas. “He recibido mucho a cambio”, recuerda, aludiendo a encuentros con vecinos que lo acogieron, lo invitaron a comer o compartieron conversación con él, algunos de los cuales se ha ‘traído’ a los salones del CIEC.
Ese espíritu se mantiene en la exposición, donde las obras se ofrecen a precios accesibles. Las piezas –ediciones de 100– buscan acercar el grabado a la ciudadanía. La muestra refleja tanto la diversidad de paisajes recorridos –desde entornos urbanos hasta espacios naturales– como la dimensión humana del viaje.
Así, una de las experiencias más significativas para el artista fue el encuentro con una mujer en un pequeño pueblo portugués, con quien terminó compartiendo una tarde de estampación improvisada. “Disfruté mucho la parte social del viaje, pero también los momentos de soledad”, resume Trustram.
Aunque esta primera etapa concluyó en Galicia, el proyecto permanece abierto y el artista no descarta retomar la ruta en el futuro y seguir ampliando esta cartografía personal en forma de grabados. De momento, su trabajo puede visitarse en la Fundación CIEC, un espacio con el que mantiene un vínculo especial y que ahora acoge el resultado de un viaje donde el arte y la vida avanzaron, literalmente, en la misma dirección, y sobre dos ruedas.











