Es uno de los mercados más concurridos de cuantos se celebran durante el año en Betanzos. Cada dos semanas, veinticuatro citas desde el 1 de enero hasta el 15 de diciembre, aunque con distinta concurrencia, y así desde 1341.
La Feira do Primeiro de Maio vuelve a convertir la ciudad en centro social y comercial de As Mariñas. La constatación de que cambian los sistemas mercantiles y de consumo pero las costumbres se mantienen y, casi setecientos años después, los vecinos de la comarca sigue escogiendo Betanzos para ‘celebrar’ el Día del Trabajo.
En la García Irmáns, además del textil, el calzado y los complementos, que acaparan metros y más metros, las semillas, y casi cualquier artículo relacionado con la siembra, con todo lo verde, lo más vistoso, volvieron a ser las estrellas, los inexcusables del 1 de Maio. Como las castañas lo son en la Feira de Santos.
Las semillas y casi cualquier artículo relacionado con la siembra volvieron a ser las estrellas, como las castañas lo son en la Feira de Santos
La ‘invasión’ de visitantes complica la circulación en los accesos, especialmente en las entradas por As Cascas, A Magdalena y A Ponte Vella. “É coma sempre, un día de moita xente”, comentan los servicios de emergencias que apuran la retirada de la señalización en O Campo.
La Policía Local y Protección Civil de Betanzos, a los que se unen los servicios municipales de mantenimiento, completan el dispositivo de circulación y seguridad desplegado en el centro de la ciudad, que incluso acompaña a los alumnos de la Escola Municipal de Folclore (EMuF) en su recorrido desde Os Cabildos hasta Santo Domingo.
Hace más de un decenio, desde la EMuF de Betanzos impulsaron la recuperación de una de las celebraciones más vistosas que, como en otros enclaves de Galicia, tuvo enorme arraigo en la ciudad: Os Maios.
Así, coincidiendo con la Feira do Primeiro de Maio, niños y niñas desfilan desde la sede del conservatorio municipal hasta O Campo. Allí, rodeados de visitantes, realizan sendas actuaciones en el Cantón de Claudino Pita y en el atrio de Santo Domingo.
Las danzas y los cantos recuperados de la tradición sorprendieron a muchos clientes que, a mediodía, recorrían el mercado.
Un año más, las imágenes y los números son incontestables y, aunque a veces se dan variaciones por razones de meteorología adversa, este no ha sido el caso, pues también el sol se animó a visitar Betanzos.









