Laura Castro, primera catedrática en Construcciones Navales de Galicia | “La clave está en saber organizarse”
Con solo 40 años ha alcanzado el máximo rango de la carrera académica universitaria

El extraordinario currículum de Laura Castro Santos (Betanzos, 1985) acaba de alcanzar una meta que hasta ahora ninguna mujer había conseguido en Galicia: la cátedra –máximo rango de la carrera académica universitaria– en Construcciones Navales. En toda España, solo hubo una antes: Teresa Leo Mena, de la Politécnica de Madrid.
Profesora en la Universidade da Coruña y coordinadora del Grupo Mares (Materials and Renewable Energy for Engineering, Environment and Sustainability) en el Centro de Investigación en Tecnoloxías Navais e Industriais (Citeni) del campus de Ferrol, su nombramiento es el resultado del esfuerzo individual y, en un mundo históricamente controlado por hombres, también es el símbolo de una apertura necesaria, la evidencia de que algo está cambiando en España. Un orgullo para Betanzos y una oportunidad para Ferrol.
Castro, que estudió en Ferrol y conoce la comarca y la capacidad y solidez del sector naval, está convencida de que aprovecharán la oportunidad que supone el auge de las energías renovables marinas, un campo que “daría muchísimo empleo, y además empleo de calidad, a Ferrolterra, a toda Galicia”. Ese es, además, su ámbito, en el que se especializó y en el que sigue centrando sus investigaciones, sobre todo la vertiente técnico económica, desde Mares.
“Galicia tendrá mucho qué decir en los próximos años; las energías renovables marinas darían muchísimo empleo, y de calidad”
Ingeniera industrial y doctora internacional por la Universidad de A Coruña, en la UDC también cursó un máster en Enxeñaría Marítima, al que sumó otro en Xestión e Comunicación da Responsabilidade Social Empresarial (RSE) en la Universidad de Santiago de Compostela (USC), y un tercero en Prevención de Riesgos Laborales en la Universidad Camilo José Cela, así como un Posgrado Citius de Iniciación Profesional en la Empresa, en la Autónoma de Madrid.
Como investigadora, realizó varias estancias, entre ellas, en el Laboratório Nacional de Energia y Geologia y en el Centre for Marine Technology and Ocean Engineering, ambos en Lisboa. Trabajó en Polonia y en Portugal y, en los últimos dos años, su nombre apareció en la World’s Top 2% Scientist List, en la que se identifica el 2% de los investigadores más influyentes a nivel internacional en cada ámbito, que elaboran la Stanford Universty y la Editorial Elsevier.
La ingeniera brigantina recaló en las construcciones navales casi por casualidad, tras presentarse a una plaza que acabaría marcando su carrera y, en la actualidad, desde el Grupo Mares, lidera investigaciones sobre eólica marina, energía de las olas y plataformas flotantes, con un enfoque pegado a la realidad industrial: “Galicia tendrá mucho que decir en los próximos años”, defiende, convencida de una de las claves del desarrollo del sector será el que el conocimiento acumulado en la ría de Ferrol.
En este sentido, insiste en que “en los astilleros de la comarca ya se trabaja en tecnología offshore que se exporta” a todo el mundo y en que el horizonte de los parques eólicos marinos abre nuevas expectativas, por lo que es más necesario que nunca seguir investigando porque, si el desarrollo se acelera, la capacidad para asumir toda la demanda podría no ser suficiente: “Puede haber un cuello de botella”, sostiene Castro.
La historia reciente pesa y las crisis dejaron por el camino no solo empleo, sino también conocimiento técnico que se perdió con la jubilación de muchos profesionales, y evitar que eso vuelva a ocurrir es uno de los retos en esta nueva etapa que la experta afronta desde las aulas que, tras años de incertidumbre, también vuelven a llenarse y el interés por la ingeniería naval ha repuntado, como confirma que los máster vuelven a tener lista de espera y a Ferrol llegan estudiantes de fuera de Galicia.
En ese contexto, Laura Castro también rompe inercias porque, aunque cada vez sorprende menos ver a una mujer impartiendo clase en ingeniería, la realidad es que siguen siendo minoría, tanto entre el alumnado como en la carrera académica, y su cátedra, con tan solo 40 años –también es una de las catedráticas más jóvenes del país– abre camino en un ámbito donde todavía quedan muchos techos por romper, de cristal o de acero naval. Aunque esta betanceira de constante sonrisa, lejos de solemnes discursos, lo resume con naturalidad insistiendo en lo mucho que le gusta su trabajo: “Un día das una conferencia, otro día con los alumnos, otro día vas a un congreso a no sé dónde y aprende mucho, todos los días y de distintas maneras”.
Vive en Betanzos, trabaja en Ferrol y compagina la docencia, la investigación y la gestión con la vida familiar. “Organización”, dice, como clave para llegar a todo. Quizá por eso, cuando se le pregunta por el futuro, no habla de metas grandilocuentes, sino de esfuerzo. A las jóvenes que dudan si estudiar una ingeniería, les lanza un mensaje sencillo: que se animen, que trabajen y que no descarten un camino que, aunque exigente, puede acabar llevándolas tan lejos como a ella, a lo más alto de la universidad: “Es mucho esfuerzo, pero bueno, merece la pena”, resume, con el mismo entusiasmo con el que responde a cualquier cuestión vinculada a su especialidad, y sin soltar el ancla, que mantiene en Betanzos. “Es donde nací y es un lugar muy fácil para criar a los niños también, un lugar muy interesante”, destaca Castro.









