Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
El Ideal Gallego Fundado en 1917

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
Betanzos

A Magdalena, los secretos de la fiesta más antigua y madrugadora de Betanzos

patricia fiesta de la magdalena
La capilla se quedó pequeña para acoger a todos los fieles
Patricia G. Fraga
0620_bonilla_redideal_251121_veronica.gif
0620_wayalia_redideal_251121_carlos.gif
LICEO-620X50

Lunes de Pascua en Betanzos. Tras conmemorar con éxito de asistencia la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, la ciudad se vuelca con la Festa da Magdalena. La más antigua y la más madrugadora del año en la comarca, cuatro veces centenaria y sin rival en el calendario, al situarse solo un día después de cerrar la Semana Santa. “Está documentada dende 1551, pero pode ser que aínda veña de antes”, explica Ángel Arcay, director del Museo das Mariñas, de la Biblioteca y el Archivo Municipal de Betanzos. 

Este origen quinientista siempre ha despertado la curiosidad de los investigadores, a los que sorprende “unha celebración no medio dunha leprosaría”, ya que en la cuesta de A Condomiña estaba el Hospital de San Lázaro que, como recuerda el historiador, “era un barrio enteiro transformado para acoller aos enfermos, ao pé do Camiño Real que viña desde A Coruña”.

“Se á Madalena non vou, meu amor, en todo o ano non fago labor” es el dicho que, coincidiendo con la celebración de esta romería, más se repite en Betanzos

La capilla, que las autoridades municipales y eclesiásticas cedieron en 1874 a los Etcheverría “a cambio de rehabilitala” y evitar así su ruina, abre cada Lunes de Pascua para la misa y otros actos vinculados a la romería, en la que la tradición también invita a comer cacahuetes y ‘Bolo da Madalena’. Con “carne (chourizo, xamón ou raxo) e ovos” como ingredientes insustituibles, es “como unha empanada de carne pero algo máis contundente”, explican los vecinos que, transcurrido casi medio milenio, siguen mostrando con orgullo la que es una de las imágenes más representativas de esta capilla, y que también es una de las más curiosas de la ciudad: San Lázaro

patricia fiesta de la magdalena
Celebración de la misa en el interior de la capilla
Patricia G. Fraga

De ahí que, sin saber exactamente el motivo, muchos vinculen la tradición de los cacahuetes con la supuesta similitud que estos tienen con las úlceras que sobresalen en la talla de San Lázaro. 

La otra versión es la que vincula esta tradición a la existencia en esta zona de numerosas “adegas de viño do país”, donde siempre abundan los manís, en A Magdalena y en todo Betanzos. 

En ‘Romarías das Mariñas’, en que José María Veiga Ferreira repasa las casi cien celebraciones de este tipo que pudo documentar en el entorno de la capital mariñana, el autor apunta a la dicotomía que se da en esta cita, “onde a titular é a Magdalena pero a quen se lle presta máis atención é a San Lázaro”, a quien realizan ofrendas para curar casi cualquier enfermedad cutánea, como hacen a San Juan da Rosa, enn Oza Cesuras, o a San Bieito de Anceis, en Cambre. 

De la capilla, de construcción sencilla, también llama la atención la existencia de dos entradas: “unha para o piso de abaixo e outra para o piso de arriba dende a que entraban os enfermos para evitar o contacto co resto dos betanceiros que baixaban nese día á misa”, como muchos siguen haciendo en 2026. 

A Magdalena, extramuros de la ciudad, ha sido testigo de la historia de Betanzos desde la Edad Media. De sus años como lazareto se conservan las casetas en las que, según las crónicas, vivían los enfermos, en la subida por la cuesta de A Condomiña. 

Sin embargo, con la desamortización española desapareció la Orden de San Lázaro y con ella estos asentamientos, si bien casi todos los inmuebles que allí había pasaron a manos de los Etcheverría, unos empresarios en ascenso que los destinaron a viviendas para los empleados de las curtidurías que se instalaron en el entorno, de las que todavía se conservan algunas construcciones y una enorme chimenea, la señal de la ‘revolución’ industrial a la que asistió el barrio en el siglo XVIII, el emplazamiento elegido por Marcelino Etcheverría para expandir sus negocios y abrir la Fábrica de Curtidos A Magdalena, que será una de las más importantes de Galicia. 

El cierre de la tenería, antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, condenó este entorno a la oscuridad al transformar la industria en campo de concentración, al que trasladaron a muchos republicanos, sobre todo vascos y catalanes, como Vicente Ferrer. “La vida allí era puramente vegetativa”, relató él mismo en un escrito del que se hizo eco el exalcalde Vicente de la Fuente García, encargado de sacar a la luz esta historia en el Anuario Brigantino 2004. 

En su artículo, De la Fuente recoge una cita de Ferrer en la hace referencia, de modo casi gráfico, al sargento del ojo de cristal, que también pervive en la memoria de algunos vecinos de A Magdalena: “El sargento del ojo de cristal me tiene harto. Es un veterano, lo que se dice un sargento chusquero, medio tocado por la bala que le atravesó el ojo. Con el otro, siempre mira de reojo; es desconfiado como él solo. Cuando descubre la menor infracción del reglamento, se frota las manos de satisfacción y hasta se le eriza el bigotito de legionario”, escribió el cooperante catalán, Príncipe de Asturias de la Concordia en 1998. 

Las construcciones que durante el siglo XX inundaron el barrio, desde la Fábrica da Luz al Instituto Laboral de Betanzos, pasando por la casa sindical, hicieron de A Magdalena un caso único donde, durante unos años, convivieron obras de arquitectos como Tenreiro, Rodolfo Ucha o González Villlar.

Los tesoros del Museo das Mariñas

El Domingo de Resurreción, la ciudad cerró una Semana Santa marcada por la cantidad de visitantes que, un año más, abarrotaron el entorno monumental, y por la excelencia estética da su imaginería, pero también por la cantidad de elementos históricos que volvieron a salir a las calles en cada uno de los desfiles y que pertenecen al Museo das Mariñas

Así, además del cuadro del Ecce Homo bifronte, cuya restauración asumió la Cofradía de Semana Santa de Betanzos para exponerlo, por primera vez, en el convento de San Francisco, en las procesiones volvieron a verse algunas de las dalmáticas de los siglos XVII y XVIII de conserva la sala (una vestidura exterior propia y característica del diácono), procedentes del Hospital de San Antonio

Las vistieron algunos de los cofrades que encabezaron las procesiones, incluido el presidente de la hermandad, Jorge Vázquez

Sin embargo, al margen del óleo del Ecce Homo, que restauró la coruñesa Patricia Muñoz y que tras exhibirse en San Francisco volverá a As Mariñas, en esta edición hubo otra novedad: “un conxunto de xoias procedentes da colección do museo”, con la que los organizadores completaron la imagen de la Virgen de los Dolores de San Francisco, que salió en la Procesión dos Caladiños

“Desta maneira, a veciñanza de Betanzos puido achegarse a coñecer dunha forma diferente as pezas da nosa colección”, señalaron los responsables del museo, situado en el antiguo convento de Santo Domingo.

0620_alba_cocinas_redideal_251121_cristina
0620_arte_floral_calo_251121_carlos
0620_dans_relojeros_redideal_260109_cristina
0620_pazo_santa_cruz_redideal_251121_cristina.gif
0620_puertas_delfin_redideal_251212_cristina