
En silencio, iluminada por un millar de velas, con casi un centenar de mantillas, la corporación municipal y Alfonso Rueda. La Procesión dos Caladiños es la última de las cinco comitivas que, desde el Domingo de Ramos hasta el Viernes Santo, recorren las calles del centro de Betanzos.
El presidente de la Xunta desfiló entre la alcaldesa de la ciudad, María Barral, y el máximo responsable de la Cofradía de Semana Santa de Betanzos, el conocido diseñador Jorge Vázquez, para acompañar las imágenes de la Santa Cruz y de Nuestra Señora de los Dolores.
En el entorno del convento de San Francisco se encendieron el viernes más de novecientos cirios y el alumbrado se apagó en todo el casco antiguo, por lo que eran las velas de las casi ochenta cofrades con mantilla que acompañaron a María en su aflicción, las que, de manera solemne, iluminaron el centro histórico de la capital mariñana, donde no cabía ni un alfiler, lo mismo que en la Procesión do Encontro, en la noche de Jueves Santo.
Jorge Vázquez, que se mostró entusiasmado por la respuesta de la ciudadanía y expresó su agradecimiento a todos los colaboradores, se ha volcado con estas celebraciones supervisando hasta el más mínimo detalle, desde la ornamentación de las calles y las imágenes, hasta encontrar las aportaciones económicas necesarias para seguir creciendo en calidad y en cantidad, algo que ha conseguido con constancia e insistencia, movido por su cariño a Betanzos.
Así, aunque este año, atendiendo a los estatutos, termina su mandato y en otoño han de convocarse elecciones, la directiva está dispuesta a seguir si no concurren otras candidaturas para dar continuidad a todo lo realizado desde que asumieron el mando, en octubre de 2020.
“Tenemos que hacer lo posible para involucrar a los más pequeños, que son el futuro de las tradiciones. Ahora mismo, es esencial garantizar el relevo generacional”, comenta Vázquez.
La actual Cofradía de Semana Santa de Betanzos es el resultado de la integración de todas las antiguas hermandades de la ciudad, que en los primeros 2000 decidieron unirse para tratar de recuperar antiguas ceremonias y apostar por estas celebraciones como reclamo, y conseguir su declaración como Festa de Interese Turístico de Galicia.











