Betanzos recibe en donación escritos clave de la obra social y educativa de los García Naveira
El brigantino Antonio Gómez-Iglesias entrega al archivo documentos custodiados durante años por su padre

En el Archivo Municipal de Betanzos obra desde hace unos días una serie de escritos originales del Patronato García Hermanos, constituido para la construcción del asilo y las escuelas impulsadas por Juan María y Jesús García Naveira. La alcaldesa, María Barral, rubricó el acta de constancia de la donación realizada por Antonio Gómez-Iglesias Casal, que entregó a la ciudad distinta documentación de extraordinario valor histórico que había permanecido durante decenios en el despacho de su padre, el abogado Valentín Gómez-Iglesias Puente. Este actuó como secretario de la institución, creada, a instancia de los dos hermanos, el 23 de agosto de 1908, “a la vista de la carencia de medios asistenciales y educacionales” de Betanzos.
“Acabo de firmar la constancia de una donación de documentos muy relevantes para la historia de esta ciudad, vinculados fundamentalmente a la familia García Naveira, a las escuelas y al asilo”, explicó el viernes la mandataria municipal, aunque los documentos ya se encontraban físicamente en el archivo desde hacía algunos días, según explicó Barral.
Importancia
El Ayuntamiento de Betanzos expresó su “infinito agradecimiento” a Gómez-Iglesias. Entre los materiales ahora incorporados al archivo municipal se contemplan piezas únicas: el reglamento original de las escuelas, de 13 de mayo de 1915; los libros de actas de la fundación y del consejo escolar, que abarcan aproximadamente desde 1916 hasta 1940; la escritura fundacional, de 1908; el registro original de la propiedad del edificio; las escrituras de cesión de terrenos por parte del Ayuntamiento de Betanzos a los García Naveira; así como documentación relativa al testamento de Jesús García Naveira –murió en 1912 en accidente de circulación con solo 59 años de edad– y su esposa, Carmen Etcheverría y Olaverri.
“En algunos casos teníamos copias, pero no los originales y, desde hace unos días, por fin, los tenemos”, subrayó la regidora, destacando el valor histórico de unos documentos que “estoy convencida de que serán estudiados y darán para varias investigaciones”, añadió Barral.
“En algunos casos teníamos copias, pero no los originales y, desde hace unos días, por fin, los tenemos”
Así, aunque el análisis detallado corresponderá ahora al director del Archivo Municipal de Betanzos, una primera lectura superficial del reglamento de las escuelas ya deja entrever rasgos que confirman lo que la historiografía venía señalando: la modernidad y el carácter eminentemente social de toda la obra de los García Naveira.
Oportunidades
“Llama la atención la visión social que tenían”, insistió en su comparecencia la regidora brigantina incidiendo en que apostaron por modelos benéficos pero “no en el sentido caritativo, sino progresista: dar opciones a la gente para que tuviera sus medios para salir adelante”, para aprender en “aulas amplias y claras”, con enormes ventanales e iluminación artificial “óptima” para las clases nocturnas, sin descuidar la cultura, la alimentación y la salud, incorporando las excursiones y el deporte como actividades complementarias, así como las salidas de campo para conocer el entorno y la creación de un museo y un comedor, y la adquisición de material “didáctico e instructivo”, del que aún se conservan algunos artículos, ahora expuestos en uno de los corredores del Museo das Mariñas.
El reglamento de las escuelas, que también está entre los documentos donados por Gómez-Iglesias, recoge medidas sorprendentemente avanzadas para la época, como la entrega anual de calzado y ropa de abrigo al alumnado, o comida caliente a aquellos niños que no podían regresar a sus casas por distancia o escasez de recursos: “Todo tenía una visión social muy actual”, comentó María Barral.
La importancia de los Hermanos Juan y Jesús García Naveira trasciende Betanzos, pues varios estudios sitúan el municipio como una excepción en el contexto español de principios del siglo XX.
Como una investigación sobre estilos alimenticios de los ciudadanos europeos, elaborado a partir de datos de la UE y la Universidad Politécnica de Madrid, que detectó un aspecto sorprendente: de todas las ciudades analizadas, la que tenía el menor índice de analfabetismo era Betanzos. La explicación se encontraba precisamente en la existencia de las Escuelas García Naveira.








