
Es, por destino y diseño, una construcción única en España. Así lo observa el cronista de la ciudad, José Raimundo Núñez-Varela, en ‘Betanzos de los Caballeros y sus Mariñas’. Una de las obras más interesantes de los García Naveira y ahora, ante la dificultades que comporta su mantenimiento, una cuestión de alarma recurrente para el Gobierno de María Barral.
Juan y Jesús se adelantaron al modelo social que acabaría imperando en Europa. Así, destinaron todos sus recursos a crear empleo y a extender la educación y las asistencias a todas las capas de la sociedad del Betanzos de 1900. En el Lavadero Público de As Cascas combinaron ambas variables: su construcción ocupó a decenas de obreros sin empleo y su entrada en servicio surtió a la ciudadanía de un espacio donde lavar y secar la ropa, independientemente de su situación económica, aunque se establecieron una serie de cláusulas en relación con el uso de las instalaciones, en la margen izquierda del Mendo.
Tanto Santiago de la Fuente García como Manuel Rodríguez Crespo, en sendas investigaciones sobre la vida y la obra de los Hermanos García Naveira, hacen referencia a cuatro condiciones: público y gratuito; uso preferencial para las lavanderas de la comarca, veto de comercialización y obligaciones definidas para el Ayuntamiento de Betanzos.
Así, tendrán prioridad en su utilización quienes se ganan la vida como lavanderas, sus instalaciones no podrán ser mercantilizadas de ninguna manera y quien correrá con su “conservación, régimen y vigilancia será el Ayuntamiento de Betanzos”.
El inmueble destaca por su comodidad, capacidad y estética, con dos niveles, una superficie de 348 metros cuadrados, cabida para veintidós mujeres a la vez; sistema de ‘calefacción’ y otros servicios concebidos para desarrollar un oficio “rudo y sacrificado”, además de escasamente retribuido, como apunta Rodríguez en ‘Lucha y Generosidad de los Hermanos García Naveira’.

Ahora, vandalizado y destrozado en algunas estancias, a pesar de su cierre para evitar ocupaciones; invadido por los residuos, la maleza y los lodos, el Gobierno de Betanzos ha decidido optar a una subvención de la Diputación de A Coruña para la restauración de inmuebles singulares y acometer así la enésima y ¿definitiva? intervención en el Lavadero de los García Naveira, el de As Cascas.

Pasado
El inmueble, marcado por su diseño, confort y estética modernista, empezó a construirse en 1902.
Hasta 22 lavanderas podían hacer la colada simultáneamente en las dos hileras de lavaderos, que se podían usar según las mareas del Mendo. De estilo modernista y con numerosos y variados elementos de corte historicista, tenía dos niveles, con espacios para lavar y secar, así como una lareira para cocinar o calentarse en invierno, bancos y varios secaderos cubiertos, y en el superior, zonas ventiladas para tender la ropa resguardada de la lluvia. También césped para ‘clarear’.
Presente
En la actualidad, las instalaciones están dañadas en numerosos elementos, vandalizadas e invadidas por la suciedad y los lodos que arrastra el Mendo.
Desde el Ayuntamiento de Betanzos explican que se tomó la decisión de cerrarlo pero que, aun así, se cuelan en su interior para hacer todo tipo de tropelías: “Tenemos imágenes en las que se ve a individuos entrando”, explican desde el Gobierno de María Barral. En cuanto a los lodos, reclaman una autorización para limpiar el río a Augas de Galicia.
Futuro
El Gobierno de Betanzos ha decidido optar a una subvención de la Diputación de A Coruña, específica para inmuebles singulares, para rehabilitar el Lavadero Público de As Cascas.
La dificultad radica, además de en las especiales características de la construcción, en que la evolución de la sociedad ha reducido casi a la nada sus usos originales pero, dado su diseño, resulta complicado encontrar un destino alternativo para este espacio, aunque no se descarta como sala de exposiciones durante el verano.





















