
Con la Entrada del Señor de Andrade, la ciudad se instala en la Edad Media. Durante tres días, sus calles se envuelven en olores de otra época para disfrutar con entusiasmo de una cita con la que, desde hace casi treinta años, reivindican su historia y una de las concesiones otorgadas por Enrique IV de Trastámara. Un mercado de un mes, sin impuestos ni alcabalas que, en su versión actualizada, se conoce y se disfruta como Feira Franca Medieval de Betanzos.
La directora de la Escuela Municipal de Folclore (EMuF), Elena Díaz, abrió la edición de 2026 con un pregón cargado de recuerdos, agradecimientos y humor mientras cientos de vecinos y visitantes retrocedían varios siglos para abrazar a Andrade, a Carballido, a Branco o a Balteira.
Las calles del casco histórico recuperaron el aroma de la madera y los artesanos colocaron sus mostradores desde A Porta da Vila hasta Roldán, O Castro, Pescadería, Santiago, Azougue y San Francisco.
La intervención de Díaz, entre la evocación a casi tres decenios de recuerdos y el adiós a sus cuarenta años en la escuela, no olvidó nada ni a nadie recorriendo cada una de las escenas más representativas de la Feira Franca de Betanzos. Desde la Entrada del Señor de Andrade a las exhibiciones de cetrería, el torneo de caballeros, la llegada de los mercaderes o las danzas que cada año llenan de vida el casco histórico, además del orgullo que supone recrear la Revolta Irmandiña. Todo ello salpicado por recuerdos, como el que dedicó al entrañable Manuel Basoa o al compañero ‘Vasco’, y anécdotas narradas desde el humor, como cuando acabó “expulsada” de la ciudad con los infectados o la predicción de una pitonisa que, según confesó entre sonrisas, acertó al anunciarle que tendría un único hijo y que pasaría muchos años trabajando en Betanzos.
Sin embargo, el discurso cambió de tono cuando confesó que esta edición supone su despedida de la recreación histórica: “Hoxe para min é un día agridoce. O tempo, ese gran señor que a ninguén perdoa, dime que esta é a miña última batalla”, anunció Díaz.
“Xubílome das roupas pesadas e das gardas, pero non da amizade que forxamos entre fogueiras”, añadió antes de reconocer a los centenares de voluntarios que hacen posible la organización y de destacar el esfuerzo colectivo que permite mantener vivas las distintas recreaciones históricas que forman parte de la identidad de una celebración que tan intensamente vive Betanzos.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando habló de la EMuF para reivindicar “a toda esa rapazada” que, al son de gaitas y panderetas, han mantenido vivo el patrimonio musical y tradicional de As Mariñas.
“Ver que esa semente segue hoxe tan viva é un grande orgullo”, afirmó Díaz. Aunque reconoció que no nació en Betanzos, aseguró sentirse “unha brigantina máis”, convencida de que el vínculo con la ciudad trasciende el lugar de origen: “Betanzos non só se herda, tamén se leva na alma”, resumió la encargada de abrir la edición de 2026. A partir de 2027, ejercerá “o máis lexítimo dereito medieval” de sentarse a la sombra y observar el esfuerzo de los otros: “Por estes vintesete anos inesquecibles!”. l















