jueves 24/9/20

La valla de Melilla vive otra jornada de violencia al sufrir dos asaltos masivos

Unos 800 inmigrantes subsaharianos intentaron ayer entrar a Melilla en dos asaltos al perímetro fronterizo que se produjeron., aparados por la niebla, con apenas unas horas de diferencia y por dos puntos distantes, un objetivo que han conseguido 140.

Miembros de los Grupos de Reserva de la Guardia Civil rocían con un extintor a uno de los inmigrantes 	efe
Miembros de los Grupos de Reserva de la Guardia Civil rocían con un extintor a uno de los inmigrantes efe

Unos 800 inmigrantes subsaharianos intentaron ayer entrar a Melilla en dos asaltos al perímetro fronterizo que se produjeron., aparados por la niebla, con apenas unas horas de diferencia y por dos puntos distantes, un objetivo que han conseguido 140.
Otros 150 fueron devueltos a Marruecos tras permanecer unas seis horas encaramados a la valla, donde se registraron momentos de tensión por el enfrentamiento entre los inmigrantes y los agentes.
Según la Delegación del Gobierno, los inmigrantes actuaron con fuerza y virulencia, sobre todo en el segundo de los asaltos, así como durante el tiempo que permanecieron subidos en la parte alta del perímetro.

libertad
La primera tentativa de entrada, protagonizada por 500 personas, se registró a las 06.00 horas y, poco antes de las 10.45 la segunda, en la que participaron más de 200, aunque en esta última ningún subsahariano logró entrar a Melilla.
La peculiaridad de las últimas semanas es que los inmigrantes no desisten en su intento de pisar suelo español y persisten en ello subidos a la valla durante horas, desde donde lanzan distintos cánticos, con una palabra que suena con mayor frecuencia: “Libertad”.
Es lo que ocurrió en los cuatro últimos asaltos que se produjeron, el último de ellos antes de los dos de ayer, hace justo una semana, también por el barrio chino.
Al igual que entonces, los encaramados de ayer se enfrentaron “abiertamente”, según la versión de la Delegación, a los efectivos de los GRS de la Guardia Civil e incluso en algunos casos llegaron a prender fuego a parte del ropaje que vestían para lanzarlo contra los agentes.
A uno de los agentes, que estaba subido a una escalera, le arrebataron la porra y a otro también el casco, lo que motivó una respuesta contra los inmigrantes, a algunos de los cuales se les roció con un aerosol de pimienta.
El objetivo de esta medida era evitar que los subsaharianos se desplazaran por la valla apoyados en los flejes, un elemento que el Gobierno ordenó retirar, ya que ayuda a estas personas en su propósito de entrar a Melilla.
La jornada de ayer complicó la difícil situación que vive el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, que ya alberga a más de 1.900 personas, casi el cuádruple de su capacidad. Esta última entrada obligó a que se instalen dos tiendas modulares del Ejército, que ha cedido también cuarenta literas triples, para acoger a los ilegales.
Allí algunos de los recién llegados pasarán su primera noche, tras ser recibidos por muchos de sus compatriotas, quienes les aguardaban a las puertas del centro de acogida.
Melilla vive una extrema presión migratoria, En 2014 se registró un repunte con al menos quince asaltos en apenas cinco meses, en los que entraron unas 1.300 personas.

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