sábado 24/10/20

Sociedad digital

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Recuerdo perfectamente cómo era el primer mando a distancia que tuvimos en casa: tenía un cable que se enganchaba a una entrada del VHS. Con él rebobinábamos las cintas de películas que mi hermana mayor

Recuerdo perfectamente cómo era el primer mando a distancia que tuvimos en casa: tenía un cable que se enganchaba a una entrada del VHS. Con él rebobinábamos las cintas de películas que mi hermana mayor grababa de la televisión, sobre todo las de “Sonrisas y Lágrimas” y “La Bruja Novata” que habremos visto felizmente, sin exagerar, como unos dos millones de veces. También recuerdo un cajón en el que mi padre guardaba todas las películas que rodaba con su cámara Súper-8 y el momento en el que llegó a casa el primer CD.

Formo parte de la recién acuñada “generación EGB” y me parece un privilegio: la nuestra ha vivido un cambio muy interesante y, cuando seamos mayores, ojalá podamos contarles a nuestros nietos cómo eran esos inventos del pasado que, no olvidemos, sentaron las bases de las nuevas tecnologías con las que hoy nos comunicamos.

Gracias a ese cambio gradual que se ha venido dando desde hace años, la sociedad gira interconectada. Empecemos por las ventajas por todos sabidas: tenemos más medios para estar en contacto con nuestros familiares y amigos, podemos acceder más fácilmente a la enseñanza y a la cultura, facilita la vida práctica y cotidiana en ciertos aspectos y mejora la calidad de vida.

Pero, por otro lado, si una persona hace abuso de lo tecnológico y pierde el Norte pueden desaparecer esas bondades y dar lugar a hábitos o prácticas insanas. En este sentido me viene preocupando de un tiempo a esta parte la postura que adoptan los viandantes de las ciudades: cabizbajos, mirando a su teléfono y chocándose los unos con los otros. Ha cambiado la forma de moverse por la ciudad.

Puede parecer una exageración pero fíjense que, a pocos metros del portal de su casa, pueden encontrarse con alguien así que parezca sacado de una serie de Netflix. También sucede en las salas de espera de consultas: la gente ya no lee revistas o libros, la gran mayoría está pendiente de una pantalla.

La tecnología es buenísima, Pero, como todo, requiere de un uso medido y aprendido. La formación e información son las bases perfectas de la educación para internet



Otros actos cotidianos también están marcados por el uso del móvil: consultamos antes qué tiempo hace abriendo una aplicación que mirando por la ventana y nos levantamos cada mañana con la alarma del Smartphone. La tablet y el teléfono tienen tantas huellas nuestras que son casi un libro en el que va quedando almacenada toda la información digital de nuestro día a día.

Me declaro partidaria de un uso sano de los medios tecnológicos, sabiendo que hay que aprender también cómo y para qué usarlos. Vivimos, como describió el sociólogo Manuel Castells, en la sociedad de la información en la cual el conocimiento y las tecnologías de la información juegan un papel fundamental. El problema surge cuando las redes determinan la sociedad. La formación para el mundo de hoy en día es un aspecto fundamental para tener en cuenta en la educación de niños y mayores. Pero sobre todo la mirada está centrada ahora en los más pequeños, que son el futuro de nuestra sociedad.

Con relación a esto vi, hace unos días, una interesante y simpática entrevista que hacía Jordi Évole en su programa “Salvados” al experto en innovación y tendencias digitales Gustavo Entrala. En ella el periodista le declaraba su adicción al móvil y Entrala resolvió de manera brillante sus preocupaciones y contó su propia experiencia. Justamente este último y otros muchos expertos sobre la materia visitarán nuestra ciudad los próximos 31 de marzo y 1 de abril con motivo del 38º Congreso Fepace “Padres analógicos, hijos digitales”.
Me han dicho que se espera una gran afluencia de participantes de toda España, casi como cuando llega un crucero, y se abordarán algunos temas tan interesantes como la educación en el entorno digital, la tecnología como impulsora del talento, el acceso seguro a internet y cómo afecta el uso de la tecnología en la comunicación.

Usuarios
Hoy en día internet tiene tantos usos como usuarios y, como casi todo, estamos estadísticamente catalogados: se dice que la red Instagram es seguida mayoritariamente por mujeres, mientras que los jóvenes aún siguen siendo más partidarios de determinadas redes sociales. El público masculino predomina en Twitter y los canales de Youtube están claramente enfocados a un “target” concreto y minuciosamente estudiado. Pero el denominador común es que el sentido común (ese sentidiño, del que bien sabemos los gallegos), la formación e información son las raíces perfectas sobre las que asentar la educación para internet.

La tecnología es buenísima. Pero, como todo, requiere de un uso medido y aprendido. Y yo, que quiero saber más, diré que sí a la invitación que me han hecho para participar en el congreso.

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