domingo 25.08.2019

Pipper, el viaje del primer perro español influencer

Este Parson Russel Terrier está visitando los 50 destinos turísticos 
más emblemáticos de nuestra geografía para descubrir los distintos lugares donde los visitantes pueden ir acompañados por sus mascotas

Pipper, durante una visita a Zaragoza
Pipper, durante una visita a Zaragoza

Concienciar a la sociedad sobre la integración de animales domésticos en los viajes y dar a conocer de paso los lugares turísticos que ya aceptan mascotas en las visitas es la misión de Pipper, el primer “perro turista” de España que actualmente está completando la vuelta al país.
Este Parson Russell Terrier de casi tres años está visitando los 50 destinos turísticos más emblemáticos de la geografía española para descubrir sobre el terreno los museos, palacios, castillos, transportes, hoteles y bares donde los visitantes pueden ir acompañados de sus mascotas.
“Se trata de una tendencia que ha llegado a España para quedarse, aunque todavía es primeriza en comparación con otros países europeos”, explicó Pablo Muñoz Gabilondo, el creador del proyecto “Pipper on tour”. “Cada vez hay más animales viviendo en los hogares de los españoles”, asegura este periodista donostiarra, quien calcula en cuatro millones el número de domicilios que tienen una o más mascotas. Y ello a pesar de que España sufre “la mayor tasa de abandono de perros de la UE”, por lo que “en la medida en que puedan ser integrados en los espacios de ocio, será más fácil luchar” contra su desamparo.
Este perro viajero e influencer, nombrado “embajador turístico de Castilla y León”, actúa como un turista más en cada ciudad que visita, como certifican las imágenes publicadas en sus redes sociales. Así muestra “qué destinos turísticos están más o menos avanzados respecto a la integración de animales” mediante los videos y fotografías que comparte con sus casi 50.000 seguidores.
Aunque su cometido consiste en destacar aquellas iniciativas “dog friendly”, Pipper también se sorprende con los lugares que están menos preparados para recibirle, “como el caso de Las Palmas de Gran Canaria, donde en el principal paseo de la ciudad está prohibido que paseen las personas acompañadas por sus perros durante cinco kilómetros”.

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