viernes 4/12/20

El pez globo, un lujo ya sin riesgo de muerte en China

El atractivo de este pescado era su riesgo letal y estaba prohibido por el Gobierno del país asiático desde 1990, pero ahora se está criando sin su característico veneno permitiendo su consumo más habitual

l pez globo, un pescado cuyo atractivo radicaba sobre todo en el riesgo letal que podía tener su ingesta, se tendrá que conformar ahora con ganarse a los clientes con su sabor y su llamativa forma, después de que China haya empezado a criar ejemplares no venenosos.


Porque ahora sí se pueden consumir: el Gobierno chino, poco amigo de los riesgos innecesarios, prohibió su consumo en 1990 y levantó el veto hace tres años.
Antes, la piscifactoría de Dalian Tianzhen Caofeidian, con 25 años de trayectoria y ubicada a unas tres horas al este de Pekín, tenía que contentarse con mandar su producción al extranjero.


“La mitad de la producción es para la exportación, y la otra mitad, más o menos, para los restaurantes de China”, asegura Yang Yong, responsable de esta planta.
En ella, importan los huevos de Japón, donde el consumo de este pescado, tradicionalmente comparado a una ruleta rusa gastronómica, es más habitual.
Después, siguen dos años de cría y, tras varias generaciones alimentándolos con especies no venenosas, afirman que el riesgo es mínimo.


Del agua a las cubetas, de allí a la báscula, luego a unas cajas con separadores especiales y de ahí a la furgoneta, rumbo a los restaurantes pequineses, donde son carne de cazuela. En esta piscifactoría proveen a restaurantes de Pekín a razón de unos 200 kilos al día.


Ahora, con el Ejecutivo chino convencido de que no existe riesgo tras numerosas comprobaciones, el negocio está en auge entre los nuevos ricos de China. Así, japoneses y surcoreanos solo reciben la mitad de la producción de la piscifactoría de Yang, mientras que la otra mitad se queda en China para el consumo local.
En Tiger Puffer, un restaurante especializado en pez globo de Pekín, lo sirven de todas las formas: en sopa, en empanadillas, como sashimi o frito. No puede servirlo cualquiera, y Wang Changyu, el gerente del local, presume de las licencias que cuelgan en el mismo.


Wang cuenta que en su restaurante suelen juntarse grupos de amigos para compartir platos elaborados con pez globo, con un coste medio de 200 yuanes (30 dólares o 26 euros) por persona. En un país en el que se puede comer por la décima parte de ese precio, optar por el pez globo (“fugu”, en japonés) no deja de ser un lujo.


“Los peces ahora se crían sin veneno. Pero nosotros los tratamos como si lo tuvieran”, recalca Li Zhaze, el cocinero del Tiger Puffer, tratando de neutralizar los miedos asociados a este pescado.

El pez globo dejará así de ser un exclusivo plato para comensales con agallas, pero en China podrá seguir presumiendo por otros motivos, como la estatua de bronce de 90 metros de longitud y 60 de altura que erigieron en la localidad oriental de Yangzhong.

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