El pasado mes de febrero fue el más frío de los últimos 12 años en la comunidad

Una familia pasea por la localidad lucense de O Cebreiro el pasado mes | aec

Las numerosas jornadas de nieve en cotas bajas y los contrastes en la distribución de las precipitaciones convirtieron el pasado mes de febrero en el más frío de los últimos 12 años.

Las numerosas jornadas de nieve en cotas bajas y los contrastes en la distribución de las precipitaciones convirtieron el pasado mes de febrero en el más frío de los últimos 12 años.
Esas son las conclusiones de un informe climatológico divulgado ayer por Meteogalicia. En comparación con el período de 1981 a 2010, la temperatura media en febrero se situó por debajo de lo habitual con máximas de un promedio de 9,6 grados y mínimas 1,6 grados de media.
Si se tiene en cuenta las estaciones más representativas, la anomalía de las temperaturas medias se situó en 1,6 grados por debajo de los valores habituales. Los registros más atípicos, en todo caso, fueron los de las mínimas, con una desviación de casi 2 grados respecto del dato histórico para este mes.

Respecto a las precipitaciones, en el conjunto de la Comunidad llovió un 18% más de lo habitual para el mes, lo que permite calificar este período como ligeramente húmedo, añade el informe de Meteogalicia. En todo caso, la situación difirió bastante en la provincia de Ourense, que registró un déficit hídrico en general, y particularmente en las comarcas de Valdeorras, Terra de Trives y el sur de Verín, las zonas con valores más bajos de precipitaciones.
El extremo contrario se dio en las comarcas lucenses de Ancares y A Fonsagrada, donde llovió hasta tres veces más de lo habitual. Asimismo, el documento destaca también el elevado número de jornadas con nieve en cotas muy bajas.
Esta situación tuvo su momento más extremo el 27 y 28 de febrero, cuando la borrasca Enma se sumó la entrada de aire polar procedente del continente, desencadenando nevadas incluso a nivel del mar en el litoral norte.
Por último, destaca que febrero estuvo marcado por dos períodos claramente diferenciados desde el punto de vista meteorológico, con una primera mitad de inestabilidad atmosférica y una segunda con altas presiones.