martes 27/10/20

Los padres maltratados por sus hijos tardan un año y medio en denunciar

Los padres maltratados por hijos adolescentes tardan una media de un año y medio en denunciarlo judicialmente desde el primer momento de violencia, destacó ayer Francisco Romero, del equipo técnico de la Fiscalía de Menores.

El psicólogo Javier Urra, en la presentación de la Sociedad para el Estudio de la Violencia Filioparental 	efe
El psicólogo Javier Urra, en la presentación de la Sociedad para el Estudio de la Violencia Filioparental efe

Los padres maltratados por hijos adolescentes tardan una media de un año y medio en denunciarlo judicialmente desde el primer momento de violencia, destacó ayer Francisco Romero, del equipo técnico de la Fiscalía de Menores.
La memoria de la Fiscalía General del Estado recoge que fueron 4.936 procedimientos por este motivo en 2012, un 16,6% del total de expedientes abiertos ese año.
Son casos con un componente emocional muy alto, ha comentado Romero; y los padres sienten mucha vergüenza de confesar que son agredidos por los hijos, añadió Jordi Royo, de la ONG Amalgama, que los ha animado a superarlo y denunciar.
Según Roberto Pereira, del Centro de Intervención en Violencia Filioparental Euskarri, las denuncias se multiplicaron por cuatro en los cinco años últimos; el 3,2% de los adolescentes de entre 13 y 17 años admite que agredió físicamente a sus padres más de seis veces en el plazo de doce meses y el 14% lo hizo verbalmente, según un estudio entre 2.700 colegiales de Vizcaya. Y los padres corroboraron prácticamente al 100% estos datos, agregó.
Este tipo de violencia es un fenómeno que se da en todos los ámbitos sociales y afecta a distintas realidades familiares, como monoparentales, tradicionales o reunificadas, pues es algo “interclasista”, apuntó Royo.
No obstante, es más frecuente en las familias sobreprotectoras de los hijos; en las negativas (que delegan las responsabilidades educativas en la escuela) y permisivas (padres “amigos” de los hijos).
Los agresores suelen regirse por el lema “Lo veo, lo quiero, lo tengo”, según Royo. Suelen tener un rendimiento académico inferior al esperado y gestionan erróneamente el tiempo libre y el dinero del que disponen y rehúsan responsabilidades.
A pesar de todo, señaló Urra, padres e hijos se quieren, aunque sorprenda, pues hay mucho amor, pero también “mucho dolor e incomprensión”.
Pereira insistió en que se debe intervenir desde un primer momento, el de los insultos, para evitar pasar a las amenazas, la violencia y la agresión física.
Pero los padres sienten a veces “pánico” porque hay muchos afectos en juego, indicó Urra. También se preguntó si esto puede ser un embrión de violencia machista para responder que, por su experiencia, dos de cada tres maltratadores de los padres de manera económica, emocional o física son varones, de 16 o 17 años.
Además, entre un 60 o 70% consume sustancias como alcohol y cannabis, añadió. Un 36% de los chicos que agreden a los padres y que son tratados por los equipos que dirige Urra reconocen que ellos, a su vez, fueron maltratados en el colegio.
María Jose Ridaura, de la Fundación Amigó, dijo que, en general, estos casos tienen solución porque son conductas aprendidas y es más fácil “desaprenderlas” si son adolescentes impulsivos que tienen fuerte vinculación emocional con los padres.

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