sábado 06.06.2020

El padre de Gabriel no sospechaba “en absoluto” de Ana Julia Quezada

Patricia Ramírez y Ángel Cruz indicaron ayer que el hecho de que su hijo de ocho Gabriel Cruz muriese “entre una y dos horas” después de que fuera raptado por Ana Julia Quezada presuntamente el 27 de febrero

Los padres de Gabriel, Ángel Cruz y Patricia Ramírez, durante la rueda de prensa que ofrecieron ayer | Carlos Barba (efe)
Los padres de Gabriel, Ángel Cruz y Patricia Ramírez, durante la rueda de prensa que ofrecieron ayer | Carlos Barba (efe)

Patricia Ramírez y Ángel Cruz indicaron ayer que el hecho de que su hijo de ocho Gabriel Cruz muriese “entre una y dos horas” después de que fuera raptado por Ana Julia Quezada presuntamente el 27 de febrero en Las Hortichuelas, en Níjar (Almería), tal y como revela el último informe de autopsia, hace “más reconfortante su pérdida, porque no hubo tiempo de que sufriese”.

“Solventa muchas de las dudas que nos atormentaban en los momentos de miedo, de terror que vivimos durante los trece días de búsqueda y nos hizo pensar que se fue tan feliz como había sido hasta ese momento”, trasladó Patricia entre lágrimas, ya que, tal y como confesó, afrontar estos hechos “nos cuesta sin que se nos encoja cada pelo y cada poro de nuestra piel”. En una comparecencia ante los medios de comunicación ayer en el hotel Cala Grande de Las Negras, y acompañados de su letrado Paco Torres y del psicólogo que les está guiando en el tránsito del duelo por su hijo, Patricia y Ángel, con la voz rota, expresaron su “confianza” en la justicia para que la presunta asesina de su hijo “no pueda volver a hacer daño a nadie”.
A preguntas de los periodistas, la madre del pequeño admitió que, “de alguna manera sí sospechaba” de la entonces pareja sentimental de Ángel Cruz, si bien él se pronunció en sentido contrario. “Yo no sospechaba en absoluto. Dormía con ella, me consolaba a mí cada noche, yo no sospechaba. Al daño por la pérdida de Gabriel se añade el daño por tenerla a nuestro lado y, encima de todo, intentar consolarla”, dijo el padre. Mientras, la madre, afirmó tajante: “desde luego lo que nunca pudimos imaginar, es este terrible desenlace. Jamás pasó por ninguno de nosotros que falleciera el primer día y que hayamos vivido trece días de engaño y dureza”.

“De alguna manera yo sí sospechaba y conforme avanzaba la investigación, bastante más. Intuiciones, iba poco a poco viendo cosas y aumentaba el nerviosismo”, añadió para precisar que estaban “aterrorizados cada vez que la bruja salía y la seguían numerosos vehículos de los medios de comunicación que podían dificultar el desenlace”. “Nos atormentaba que por nuestra culpa, por la implicación de la gente en su búsqueda, hubiéramos podido impedir su puesta en libertad o facilitar su posible muerte. Por eso la autopsia solventó muchas dudas y nos hizo más reconfortante su pérdida porque no hubo tiempo de que sufriese”, reiteró.

Patricia recordó cómo pasaron “muchísimo miedo” y el “terror permanecía con nosotros cada minuto, cada hora, cada noche”, al tiempo que trasladó cómo “nos atormentaban miles de pensamientos sobre Gabriel; si estaba retenido, si le darían de comer, si tendría frío, si lo habrían drogado o podrían estar abusando de él”.
“Recordamos la alegría que nos dio que no lo encontraran después de encontrar su camiseta, porque pensamos que podía estar en un pozo”, aseguró.

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