Los niños que viven en ciudades verdes tienen mejores hábitos de salud

Según el estudio, que publica la revista ‘Environment International’, los menores que viven en ciudades con más verde se muestran menos sedentarios, van más al colegio a pie o en bicicleta y duermen más.


Esas son algunas de las conclusiones del estudio, que da un paso adelante respecto al grueso de la evidencia científica disponible hasta el momento, ya que los estudios anteriores se habían centrado sobre todo en el efecto del entorno ambiental urbano en personas adultas y tenían en cuenta la exposición a un único factor, sin relacionarlo con el resto de factores. 


En cambio, este estudio del ISGlobal, centro impulsado por la Fundación La Caixa, ha evaluado la asociación entre una amplia gama de características del entorno urbano y los hábitos saludables de 1.581 niños de 6 a 11 años de Reino Unido, Francia, España, Lituania, Noruega y Grecia.


El trabajo, según sus autores, responde a la necesidad de saber si un cambio en el diseño urbano puede ser beneficioso para promover un estilo de vida más saludable.


Para hacerlo, los investigadores estimaron la exposición a 32 aspectos del entorno de los domicilios particulares y las escuelas, como la densidad de tráfico en la carretera más cercana o la presencia de espacios verdes o azules (playas, ríos, lagos…). 


Recogieron información sobre los hábitos saludables de la población infantil estudiada, que incluían la cantidad de actividad física general de moderada a vigorosa que llevaban a cabo los niños, la actividad física fuera del horario escolar, el transporte activo (caminar, ir en bicicleta…), las conductas sedentarias y las horas de sueño.

 

Reducir el sedentarismo
El estudio encontró que allá donde los niños disponían de más espacios verdes, también crecía el transporte activo, mientras que las horas de sedentarismo se reducían.


Reveló también que la presencia de una carretera principal se asociaba con una menor duración del sueño (4,80 minutos menos de media al día).
“Nuestros resultados tienen implicaciones en las políticas de planificación urbana”, ha destacado la jefa del programa de Infancia y Medio Ambiente del ISGlobal, Martine Vrijheid.


Según la investigadora, “las intervenciones de salud pública tienden a centrarse en influir en los comportamientos individuales en lugar de abordar determinantes más amplios del sistema que impulsan estos comportamientos y amplían las desigualdades en materia de salud”. 


“Nuestros datos refuerzan la necesidad de dar prioridad al diseño urbano para mejorar los comportamientos que promueven la salud de niños y niñas y prevenir la mala salud de los adultos”, ha remarcado Vrijheid, que insta a la administración a aumentar la vegetación en las calles y los espacios verdes.


Según Vrijheid, una alta proporción de niños incluidos en este estudio (63,6 %) no cumplía la recomendación actual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de hacer al menos 60 minutos al día de actividad física moderada o vigorosa, y el 58,6 % pasaba más de dos horas al día viendo la televisión o jugando al ordenador o a videojuegos. 


Además, el transporte activo registrado fue bajo, ya que el tiempo medio diario dedicado a ir de casa al colegio era de 6,9 minutos. 

Los niños que viven en ciudades verdes tienen mejores hábitos de salud

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