domingo 27/9/20

Tres magistradas creen que fue una violación y que la pena debió ser mayor

Dalila Dopazo, Nekane San Miguel y Angels Vivas (tres magistradas de Lugo, Bilbao y Barcelona) dirigieron una carta a la joven víctima de los cinco miembros de La Manada, en la que consideran que sus integrantes sí cometieron una violación y que la pena impuesta debió ser mayor.

Concentración feminista contra el fallo judicial de La Manada que tuvo en la Puerta del Sol de Madrid el pasado miércoles | aec
Concentración feminista contra el fallo judicial de La Manada que tuvo en la Puerta del Sol de Madrid el pasado miércoles | aec

Dalila Dopazo, Nekane San Miguel y Angels Vivas (tres magistradas de Lugo, Bilbao y Barcelona) dirigieron una carta a la joven víctima de los cinco miembros de La Manada, en la que consideran que sus integrantes sí cometieron una violación y que la pena impuesta debió ser mayor.


Las juezas consideran que si se describen unos hechos probados como los que leyeron en la sentencia, “es imposible que la gente esté conforme con llamar abuso (al margen de la calificación técnico-jurídica) a esos hechos”. “Para la mayoría de las personas, abusar es usar mal o en exceso, pero usar, al fin y al cabo, y la palabra usar no la refiere el diccionario para las personas, sino para las cosas (hacer servir una cosa para algo)”, apostillan.

Desde su punto de vista, mantener la palabra “abuso” en el Código Penal para referirse a las relaciones sexuales no consentidas, parte de la idea de que las mujeres siguen “siendo objetos para servir al placer del hombre, y que solo si se exceden los hombres en ese uso, se les castiga, pero solo si se exceden”. “Y esa idea que se adivina bajo la palabra abuso es muy dolorosa para cualquier mujer, haya sido o no objeto de abuso”, agregan.
En este sentido, creen que, “desde un examen técnico, jurídico, violar (en el Código Penal) es utilizar fuerza, violencia contra la persona violada, y/o intimidarla para acceder sexualmente a ella”. “Intimidar a alguien es meterle miedo, y es verdad que el miedo es muy subjetivo (unas personas lo tienen rápido y otras no) pero en nuestro trabajo de juzgar debemos examinar qué datos objetivos, probados, han resultado en el juicio”, aseguran.

“Los datos objetivos sustentan, refuerzan y asientan la idea, clara y que pocas explicaciones merece, que en el portal de la calle... en lo que describiste cualquier persona sentiría miedo y ante el miedo, cada persona reacciona de modo distinto y tú reaccionaste como pudiste en aquel momento”, señalan. “Y esto no te hace culpable de nada, pese a que las defensas trataron de desplazar la responsabilidad y la culpa a tu persona, como ocurre con frecuencia, cuando nos recuerdan que somos nosotras las provocadoras de todo lo que nos hacen (no nos pasa sin más). ¡Que no se te pase por la cabeza ni un ápice de culpa!”, explican a la víctima de los cinco condenados a nueve años de cárcel por abuso sexual.


Respecto a la condena, las juezas señalan que nueve años de cárcel “no es ninguna tontería”, pero creen que la pena tenía que haber sido mayor porque “debió calificarse y castigarse como violación”. “La sentencia, por tres veces, explica que cuando uno de los acusados te quitó el móvil no era con la intención de robarte, sino de dejarte desamparada, sin que pudieras pedir ayuda, para que tardaras en reaccionar, para humillarte aún más, y eso no es un robo; eso es mucho más grave e indigno, al igual que el hecho de que grabasen en vídeo y difundieran la violación, pero principios procesales impidieron al tribunal ir más allá”, argumentan.


A juicio de las juezas, los argumentos de las defensas cuestionando a la víctima y su relato “son rechazados por la sentencia con respeto y consideración”. “Leemos cómo les convenciste con tus explicaciones, por qué te han creído”, apuntan.

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