viernes 27/11/20

El juicio por estafa contra los padres de la niña Nadia será en junio y durará tres días

El juicio contra los padres de Nadia, la niña diagnosticada de una enfermedad rara, la tricotiodistrofia, por un presunto delito de estafa con el que consiguieron 1,1 millones de euros pidiendo donativos para tratamientos de la pequeña, se celebrará en junio en Lleida y durará tres días.

La madre de Nadia, Margarita Garau, llega al juzgado | aec
La madre de Nadia, Margarita Garau, llega al juzgado | aec

El juicio contra los padres de Nadia, la niña diagnosticada de una enfermedad rara, la tricotiodistrofia, por un presunto delito de estafa con el que consiguieron 1,1 millones de euros pidiendo donativos para tratamientos de la pequeña, se celebrará en junio en Lleida y durará tres días.
Una veintena de testigos declararán en la vista, anunció el abogado Alberto Martín, letrado de la madre, Margalida Garau, que está en libertad con cargos.

Nadia vive con una tía materna en Binissalem (Islas Baleares) municipio al que se trasladó desde Figols, el pueblo de Lleida en el que vivía en diciembre de 2016, cuando el juzgado dictó prisión provisional para su padre y libertad con cargos para su madre, que perdió su custodia y solo puede verla los sábados y los domingos.
En su escrito de acusación presentado en diciembre, la Fiscalía pide seis años de cárcel para Margarita Garau y el padre, Fernando Blanco, por estafar a los donantes que aportaron dinero para tratamientos de la menor de la que decían que estaba en peligro de muerte y necesitaba operaciones en Estados Unidos a sabiendas de que era falso.

La Fiscalía sostiene que lograron 1.111.317 euros de los que destinaron a tratamientos médicos 2.707 y que “con ánimo de obtener un lucro patrimonial ilícito”, cuando la niña tenía cinco años, en 2009, crearon la Asociación para la Tricotiodistrofia en Baleares, con la excusa de recaudar fondos para el tratamiento de la enfermedad, aunque lo que pretendían era enriquecerse.

Los padres vivieron en las Islas Baleares hasta 2013, a principios de ese año se trasladaron a Figols e inscribieron a la pequeña en un colegio de Organyá, en el que en una reunión de padres contaron que sufría una enfermedad grave y que necesitaba tratamientos muy costosos con lo que lograron que varios vecinos iniciaran campañas de recaudación.

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