Martes 11.12.2018

José Manuel Dapena | “A los jóvenes no los estimulan para ser sensibles”

Tenía el bruto hace siete años, pero entonces decidió depurarlo para que su historia de ficción se masticara mejor. José Manuel Dapena sometió a dieta a su obra de 256 páginas.

En la presentación, José Manuel Dapena charlará con Blanca Riestra y Chema Paz Gago | javier alborés
En la presentación, José Manuel Dapena charlará con Blanca Riestra y Chema Paz Gago | javier alborés

Tenía el bruto hace siete años, pero entonces decidió depurarlo para que su historia de ficción se masticara mejor. José Manuel Dapena sometió a dieta a su obra de 256 páginas. Quedó en 126, en las que relata la trama de un físico cuántico que se mueve con otros cuatro personajes, unidos por un club de lectura y al que le adosa un caso de espionaje industrial y científico en el que se ve involucrado. 

Pero “Ulises nunca debió abandonar a la ninfa Calipso”, que presentará a las 20.30 horas en Monty con el sonido de un handpan, es mucho más que un libro con planteamiento, nudo y desenlace. 

Fue una especie de terapia para el autor al volcar sobre él todo lo que aprendió de grandes nombres, “solté un lastre vital al escribirla” para hacer un “homenaje a la cultura que están destrozando. La educación es un desastre y no la valora. La gente ya no sabe quién es Cervantes o Velázquez” y por eso, la novedad editorial viene a ser un testamento “de una generación con la fortuna de tener una educación con la que disfrutamos del arte, la filosofía y la literatura”, asegura. 

Las tres se cuelan entre la acción del físico que se mete sin quererlo en un robo de datos, “lo que pasa muchas veces y nunca se sabe”. El título nada tiene que ver con lo que sucede dentro, “es una reflexión sobre cómo hubiera cambiado la humanidad si Ulises se quedara con Calipso en vez de optar por el deber y la familia”. 

En este sentido, el protagonista tiene mucha cultura filosófica que va desgranando conforme se desarrolla la historia. En medio, planta una fórmula donde el pensamiento se alía con la literatura y la física y con ella interpreta el cosmos. Dapena coge recortes de Espinosa para darle sentido a la vida y al submundo de celulosa que se inventa, “lleno de referencias culturales”. 

Dice que no es una novela costumbrista porque en ella hace un ejercicio personal por volcar todo lo que fue engullendo en los libros y lo que forma parte ya de su identidad como persona. Cree que la humanidad se quedará sin referencias y por eso lo hace: “Los jóvenes no van a los museos. No se emocionan porque no los estimulan para ser sensibles”. Su mensaje es apocalíptico. José Manuel Dapena augura un nuevo planeta desprovisto de lo que aportaron las culturas primigenias “y no hay que olvidar que los pensadores grecolatinos crearon la lógica y le dieron sentido a la realidad”. Esto ha generado los derechos humanos: “De ahí venimos. Es más importante de lo que parece”. Dapena recuerda que Alemania sigue valorando el griego y el latín, quizá porque “para saber quiénes somos, hay que saber primero de dónde venimos”. 

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