miércoles 21/10/20

Javier Naveiras | “Siempre le digo a mis alumnos que la única pelea que se gana siempre es aquella que consigues evitar”

Javier Naveiras, un vecino de O Val instructor nacional y cinturón negro de Krav Maga, acaba de ser designado delegado en España de la prestigiosa organización Combat Krav Maga International (CKMI), que dirige Lior Offenbach, ex oficial de policía israelí.

Una de las clases que Naveiras imparte en la asociación de vecinos de O Val
Una de las clases que Naveiras imparte en la asociación de vecinos de O Val

Javier Naveiras, un vecino de O Val instructor nacional y cinturón negro de Krav Maga, acaba de ser designado delegado en España de la prestigiosa organización Combat Krav Maga International (CKMI), que dirige Lior Offenbach, ex oficial de policía israelí.
Este sistema oficial de lucha y defensa personal usado por las Fuerzas de Defensa y Seguridad israelíes está ganando adeptos entre diversos profesionales, especialmente aquellos que trabajan en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Sin embargo, Javier Naveiras también acoge en sus cursos de instrucción a profesores de instituto o mujeres que han sufrido algún episodio de violencia machista.
Su objetivo es que estos cuerpos instruyan de forma oficial a sus agentes y militares en este sistema de combate. El local social de O Val se han convertido en su principal centro de adiestramiento.

Hace apenas dos semanas fue designado como delegado del CKMI en España. ¿Qué supone este reconocimiento?
Es un paso bastante grande. Estamos hablando de una organización muy prestigiosa a nivel mundial, dirigida por un ex miembro de las fuerzas especiales de Israel y detective de policía como es Lior Offenbach, todo un referente en este sistema de defensa.
Aunque llevo años con esta disciplina, esto es como una homologación al más alto nivel.

Aquí en la comarca da cursos de este sistema de combate, ¿qué tipo de persona acude a instruirse en una disciplina como esta?
En realidad toda clase de gente, aunque dependiendo del perfil adaptamos las técnicas. Lógicamente por el tipo de profesión que desempeñan vienen muchos policías, gente de Infantería de Marina, vigilantes de seguridad, guardias civiles, pero también tenemos profesores de instituto, funcionarios de prisiones o mujeres que han sufrido agresiones.

¿Profesores de instituto?
Sí, cada día más. Es algo preocupante. De hecho también estoy dando charlas en colegios dirigidas a los alumnos. Trato de explicarles las consecuencias que tiene pelearse, tanto físicas, psíquicas como legales.

¿Y cuánto de la esencia del Krav Maga puede enseñar a todas estas personas?
Es cierto que en determinados casos hay que adaptarlo. Hay que tener en cuenta que es un sistema de combate muy radical, para militares, donde el objetivo es matar a alguien para sobrevivir.
En el caso de los policías o vigilantes de seguridad el objetivo suele ser reducir a alguien, por lo tanto las técnicas que enseñamos van dirigidas a ese tipo de acciones. Lo justo y necesario para poder engrilletar a alguien y actuar con la proporcionalidad adecuada a cada caso.
En cuánto a profesores, por ejemplo, está más encaminado a la defensa, evitar que un alumno o un padre los agreda. En los últimos años ha habido varios casos de apuñalamientos a profesores que tenían a mano una silla, por ejemplo. Si alguien les hubiese instruido sobre cómo defenderse, probablemente hubieran salvado su vida.

Entonces, ¿en qué casos si puede enseñar técnicas que resulten letales?
Básicamente a los militares, que es el cuerpo para el cual se creó este sistema de combate. Aquí en Ferrol, la gente de Infantería de Marina puede verse en un determinado momento en un contexto bélico o una situación en la que necesite realmente sobrevivir.
Un ejemplo muy claro para la gente de la Armada que pueda estar en una misión contra la piratería en una de las fragatas de Ferrol es encontrarse con uno de estos asaltantes dentro del barco.
Ahí no hay lugar para las medias tintas, porque probablemente el otro vaya a matar. Además, para la gente de la Marina se trabajan situaciones muy específicas de combate en espacios reducidos, como el pasillo de un buque.
El otro caso en el que sí puedo llegar a enseñar técnicas que resulten mortales es a mujeres, porque normalmente no existe proporcionalidad de fuerza con el atacante si este es un hombre.
Muchas de las agresiones que sufren ponen en riesgo su vida y ahí es donde tienen que usar las técnicas del Krav Maga más radicales.

¿Son cursos formativos que surgen de los propios cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado o es gente que acude a título personal?
Es todo de forma personal, no está oficializado, como sí ocurre en Israel. Esa es una gran batalla que estoy intentando librar en la comarca. Las conversaciones con responsables municipales o de la Armada ya existen, pero está todo en una fase muy inicial, aunque en algunos ayuntamientos han acogido muy bien la idea.
Considero que es una formación complementaria muy necesaria a la que ellos ya tienen. Aunque son cuerpos preparados, el Krav Maga puede darte mucha ventaja en situaciones concretas y del día a día de estos cuerpos.

¿Cómo trabaja en sus clases?
Hay un factor diferencial en las clases de Krav Maga que es aprender a usar el sistema en situaciones de estrés. Cuando el cuerpo está agotado, cuando el cerebro casi no tiene oxígeno para pensar en la técnica, esos son los momentos que más trabajamos, porque son los que se parecen más a la vida real.
A pesar de trabajar al límite, afortunadamente nunca he tenido una lesión en las clases. En determinados ejercicios usamos protecciones e intentamos que los grupos de trabajo estén compensados, aunque también es bueno que alguien se entrene en una situación de desventaja, por es lo que se pueden encontrar en la calle. Esto no es un deporte, son técnicas de supervivencia, pero siempre le digo a mis alumnos que la única pelea que se gana es la que consigues evitar.

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