sábado 06.06.2020

Imputan a 23 médicos por traficar con fármacos que recetaban a jubilados

La Guardia Civil detuvo a tres farmacéuticos e imputó a 23 médicos supuestamente implicados en una trama que cargaba fármacos de elevado coste, en su mayoría anticancerígenos, a tarjetas de pensionistas y los vendía en el mercado negro para aumentar el rendimiento de los deportistas.

la guardia civil registra una de las farmacias implicadas
la guardia civil registra una de las farmacias implicadas

La Guardia Civil detuvo a tres farmacéuticos e imputó a 23 médicos supuestamente implicados en una trama que cargaba fármacos de elevado coste, en su mayoría anticancerígenos, a tarjetas de pensionistas y los vendía en el mercado negro para aumentar el rendimiento de los deportistas.

Esta actividad delictiva supuso, informó a Efe el instituto armado, un fraude de medio millón de euros al Servicio Andaluz de Salud (SAS) y a Muface, ya que algunos de los fármacos que cargaban en las tarjetas tienen un valor superior a los 5.000 euros.

superior a la media

La operación, denominada “Apoteque”, se inició a finales del pasado año en las localidades malagueñas de San Pedro de Alcántara y Almargen tras detectarse que una farmacia dispensaba una elevada cantidad del fármaco Rubifén, muy superior a la media.

Tras analizar el resto de las ventas, los agentes del equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Guardia Civil comprobaron que el establecimiento despachaba un gran número de fármacos anticancerígenos, susceptibles de venderse en el mercado negro para aumentar el rendimiento de deportistas.

El cabecilla de la trama era un empleado de esa farmacia que utilizaba las tarjetas sanitarias de pensionistas para cargar en ellas los medicamentos, que este trabajador retiraba después del establecimiento.

Ninguno de los titulares de las tarjetas sanitarias había solicitado ni recibido esos fármacos y nunca habían padecido las enfermedades para las que estaban indicados.

Incluso, tal y como pudieron comprobar los investigadores, se llegaron a prescribir a hombres fármacos indicados para el cáncer de mama (Letrozol y Anastrozol, por ejemplo) y a mujeres medicinas para el cáncer de próstata (Bicalutamida).

Fuentes de la investigación recordaron que los médicos, como es preceptivo, tenían que firmar las recetas y no seguían los protocolos marcados para la prescripción.

Comentarios