viernes 30/10/20

La hija de Woody Allen revive 20 años después los supuestos abusos que sufrió por parte del cineasta

“Cuando tenía siete años, Woody Allen me tomó de la mano y me llevó a un altillo oscuro y parecido a un armario en el segundo piso de nuestra casa. Me dijo que me tumbase boca abajo y que jugase con el tren eléctrico de mi hermano. Luego abusó sexualmente de mí”. Así arranca la carta con la que Dylan Farrow, hija adoptiva de Allen, pone fin a más de dos décadas de silencio.

El director estadounidense Woody Allen . EFE/IAN LANGSDON
El director estadounidense Woody Allen . EFE/IAN LANGSDON

“Cuando tenía siete años, Woody Allen me tomó de la mano y me llevó a un altillo oscuro y parecido a un armario en el segundo piso de nuestra casa. Me dijo que me tumbase boca abajo y que jugase con el tren eléctrico de mi hermano. Luego abusó sexualmente de mí”. Así arranca la carta con la que Dylan Farrow, hija adoptiva de Allen, pone fin a más de dos décadas de silencio.
Farrow, que ahora tiene 28 años, narra en la misiva publicada en un blog de “The New York Times” cómo el popular cineasta abusó de ella en 1992 y recrimina a Hollywood por ignorar los hechos y permitir a Allen una carrera plena de éxitos y reconocimientos. “La semana pasada, Allen fue nominado a su último Óscar. Pero esta vez me niego a derrumbarme”, explica la joven, que asegura haber sufrido durante años las consecuencias de los abusos de su padre.
En 1992, Dylan Farrow denunció haber sido acosada sexualmente por Allen, que fue investigado por el caso, pero nunca se presentaron cargos contra el cineasta. La acusación salió a la luz en medio de la tormentosa separación del actor y director y su pareja, Mia Farrow, quien ganó en los tribunales la custodia de sus hijos.
Allen, que entonces tenía más de 50 años, había iniciado en esa época una relación con otra hija adoptiva de Farrow, Soon-Yi Previn, de 19 años y con la que finalmente se casó en 1997. Según Dylan, los abusos por parte del autor de “Annie Hall” no fueron un hecho aislado.
“Desde que puedo recordar, mi padre me había estado haciendo cosas que no me gustaban. No me gustaba cómo a menudo me apartaba de mi madre, hermanos y amigos para estar a solas con él. No me gustaba cuando me metía el pulgar en la boca. No me gustaba cuando tenía que meterme con él bajo las sábanas cuando él estaba en ropa interior”, relata.
Farrow asegura que esos recuerdos la persiguieron durante años, provocándole desordenes alimentarios y problemas para relacionarse con hombres. El dolor, según la joven, se acentuaba al ver cómo la mayor parte de la industria cinematográfica prefería hacer la vista gorda y seguir adorando a Allen.

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