sábado 31/10/20

Hallan en una viña al lado de su domicilio el esqueleto de un vecino de Ribeira desaparecido

Un vecino de Sobrido, en la parroquia ribeirense de Oleiros, encontró a última hora de la tarde del viernes lo que parece ser, a la espera de lo que determinen los análisis de ADN, el cadáver

Un agente inspecciona el lugar donde aparecieron los restos df

Un vecino de Sobrido, en la parroquia ribeirense de Oleiros, encontró a última hora de la tarde del viernes lo que parece ser, a la espera de lo que determinen los análisis de ADN, el cadáver de un hombre de 78 años, Emilio Abeijón Pérez, que vivía solo en una casa del lugar y del que un familiar denunció su desaparición hace un mes en la comisaría y que motivó una búsqueda que no obtuvo resultado.
Lo que realmente se encontró el hombre que lo localizó, Lisardo Abelleira, fue el esqueleto algo desperdigado por una viña junto la casa del fallecido. Curiosamente, hasta minutos antes del hallazgo, el hermano de la víctima estuvo en la casa, como hacía últimamente con frecuencia, por si lo encontraba.
El testigo se percató de lo que había allí cuando regresaba de un paseo con su perro y, al pasar por un camino de pies pegado al viñedo, observó unas botas de agua negras y trozos de un buzo o mono azul y los huesos de la cadera. A menos de cinco metros estaba el cráneo.
Según apuntaron algunas fuentes, el hombre podría llevar muerto tres meses debido a su avanzado estado de descomposición. Se cree que las alimañas se encargaron de acelerar ese proceso desgarrando la carne. En donde estaban los huesos había pisadas de jabalí y otras especies como zorros y perros.
Lisardo Abelleira indicó que desde un primer momento pensó que se trataba del septuagenario, por estar cerca de su casa, la indumentaria que solía llevar y por su desaparición. Acudió rápido hasta su domicilio y se lo comunicó a su hermano Ángel para que avisase a la Policía.
Telefoneó al 091 para comunicarles el hallazgo, pero le derivaron la llamada al Centro de Atención de Emerxencias, desde donde se movilizó a la Policía Nacional y a un médico y un enfermero, aunque estos últimos se marcharon poco después de llegar pues allí no hacían nada, como ya había advertido el alertante, pues se trataba de huesos.
Como ya no había suficiente luz natural, se movilizó a los Bomberos de Ribeira para iluminar la zona y facilitar la búsqueda de todas las piezas del esqueleto, labor en la que colaboraron tres voluntarios de Protección Civil realizando desbroces. También se desplazó la forense de guardia.
Debido a que la noche se había echado encima y ya no se veía nada que había por la viña de escasa altura, las labores de búsqueda de los huesos que faltaba por encontrar se suspendieron hasta primera hora de ayer.
Una patrulla de la Policía permaneció custodiando los restos encontrados en una zona que quedó acordonada.

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