martes 1/12/20

Cada día se lleva a cabo en España un trasplante de riñón donado por una persona viva

Cada día se realiza en España un trasplante renal de donante vivo, un gesto altruista con un marcado acento femenino, ya que siete de cada diez donantes son mujeres

Siete de cada 10 donantes son mujeres de entre 46 y 60 años y los receptores son mayoritariamente hombres (el 67 %) | aec
Siete de cada 10 donantes son mujeres de entre 46 y 60 años y los receptores son mayoritariamente hombres (el 67 %) | aec

Cada día se realiza en España un trasplante renal de donante vivo, un gesto altruista con un marcado acento femenino, ya que siete de cada diez donantes son mujeres de entre 46 y 60 años, mientras que los receptores son mayoritariamente hombres (el 67%).
Galicia es la segunda comunidad, solo por detrás de Cataluña, en la clasificación de trasplantes por millón con donante vivo. Gracias a los donantes y al sistema español de trasplantes, reconocido como uno de los mejores del mundo, en la última década se efectuaron en España 3.172 trasplantes renales de donante vivo, una práctica que está especialmente indicada en pacientes jóvenes, antes de entrar en diálisis.
Según datos de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) con motivo del Día Nacional del Donante de Órganos, Tejidos y Células que se celebró ayer, en 2017 el donante más joven tenía 28 años y el mayor 76.

En el caso del receptor, la edad mínima fue de 5 y la máxima de 76 años y el 95,5% de los receptores fueron adultos, mientras que sólo el 4,5%, niños. La relación que une a donante y receptor es mayoritariamente de pareja (así fue en 111 casos el pasado año) y hubo también 67 donaciones de madres, 61 de hermanos y 36 de padres. Entre los donantes también hubo 24 familiares de segundo y tercer grado, 14 participantes en el trasplante renal cruzado, 12 donaciones de hijos y 7 de amigos.
Ricardo García se convirtió en donante hace 6 años cuando a su hija le falló el riñón que le habían trasplantado 13 años atrás. Según relata, en un primer momento iba a ser su mujer quien diera el órgano a su hija, pero no pudo hacerlo por un problema de hipertensión.

“Yo era una persona de lo más cobarde que te puedas imaginar, pero me puse en un segundo plano y no me preocupé de mí, sino de mi hija y de que saliera todo bien”, reconoce.
Así fue, y gracias a este gesto su hija Raquel vive una vida normal e incluso podrá ver cumplida su ilusión de ser madre. “La vida me ha cambiado, veo las cosas más positivas que antes. Donar requiere un pequeño sacrificio, pero tampoco demasiado. Yo con un riñón estoy viviendo de maravilla”, asegura Ricardo.
También contribuyó a las buenas cifras la implantación del trasplante renal cruzado, que se puso en marcha en 2009 y del que se beneficiaron 194 pacientes.

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