sábado 16/1/21

Bajan los robos en las casas y los ladrones actualizan sus técnicas

Cuando nos vamos de vacaciones, debemos cerrar bien ventanas y puertas y simular que estamos, ya que, aunque los robos en viviendas bajaron, los cacos no paran de inventar métodos para hacer su agosto: el último es meter bolitas de corcho blanco en las cerraduras para detectar si tienen vía libre para entrar.

Un hombre intenta abrir la puerta de un domicilio particular | aec
Un hombre intenta abrir la puerta de un domicilio particular | aec

Cuando nos vamos de vacaciones, debemos cerrar bien ventanas y puertas y simular que estamos, ya que, aunque los robos en viviendas bajaron, los cacos no paran de inventar métodos para hacer su agosto: el último es meter bolitas de corcho blanco en las cerraduras para detectar si tienen vía libre para entrar.
Agosto es el mes más propicio para entrar en casa ajena y llevarse todos los objetos de valor aprovechando la ausencia de los moradores, y por eso la policía insiste en los consejos básicos de siempre para evitar los robos con fuerza en viviendas, que, no obstante, descendieron en el primer semestre un 11,8 por ciento en toda España.

Bumping
A los tradicionales de cerrar bien puertas y ventanas, simular nuestra presencia y no divulgar nuestra ausencia de la vivienda ante desconocidos ni en las redes sociales, la policía añade el cambio de nuestras antiguas cerraduras por otras más modernas, tipo “anti-bumping”.
Unas cerraduras que se compran a partir de 80 euros y evitan el denominado “bumping”, consistente en meter una determinada llave en la cerradura y golpearla hasta que los cilindros se mueven y la puerta abre, lo que los expertos en estas lides consiguen en unos segundos.
Hasta tutoriales hay en internet para hacerlo, y las famosas llaves se pueden comprar a partir de tres euros por la red, impresas en tres dimensiones.
Esta técnica es de las más usadas en los últimos tiempos, sobre todo por grupos de georgianos y otras bandas del este de Europa, que saben que, además de ser barata y rápida, no deja huella, de manera que los vecinos no se percatan y los dueños se llevan una desagradable sorpresa al volver, muchas veces semanas después del robo.
Si hasta hace poco los agentes advertían de la colocación de “marcadores” por parte de los ladrones para detectar si había alguien en el piso, en concreto mediante trocitos de plástico en el marco de la puerta que dejaban puestos al menos 24 horas, ahora explican que este método se está quedando antiguo.
El hecho de que los cuerpos de seguridad hayan alertado de este método hizo que se inventen otros, como meter en las cerraduras bolitas de poliespán, el corcho blanco que se usa para envolver, que pasan desapercibidas. l

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