Sábado 25.05.2019

El abogado de Tenreiro pide archivar la causa del Valle de los Caídos

El creador asegura que es un hombre de paz ante la juez de El Escorial y un letrado, del que no saben su origen

Tenreiro declaró ayer durante cerca de dos horas por videoconferencia | javier alborés
Tenreiro declaró ayer durante cerca de dos horas por videoconferencia | javier alborés

El mismo día en que el Consejo de Ministros aprobó la exhumación de los restos de Francisco Franco, el coruñés Antonio Tenreiro se personó en los juzgados de A Coruña para acudir a la primera vista oral por lo que sucedió el pasado 31 de octubre en la basílica del Valle de los Caídos, donde el artista pintó una paloma de la paz sobre la tumba del dictador y por lo que le acusan de los delitos de desorden público y daños en el patrimonio. 


Lo que parecía que iba a ser una declaración unilateral y por videoconferencia con la juez que estaba El Escorial, se amplió a dos bandas porque el creador tuvo que responder a las preguntas de la magistrada, pero también a las de un abogado acusatorio, que, desde Madrid, incidió mucho en la presencia del fotoperiodista Pedro Armestre en el templo y le cuestionó a Tenreiro si hubo dinero de por medio.

En todo caso, el autor de los hechos y su letrado, Iván Núñez, solicitaron por registro nada más acabar la sesión un escrito para saber quién está detrás del profesional. Por otro lado, su abogado pedirá el lunes que se archive la causa.

Declaración
Tras una hora de retraso por problemas con la tecnología, el creador explicó la intención de sus actos, que no fue otra que la de hermanar a los españoles. Declaró que lo suyo fue un acto de amor, donde no tenía nada que ganar y mucho que perder, en concreto, hasta cuatro años de prisión y que en ningún caso, quiso “reventar” la misa. 

Para ello, el investigado se remitió a los hechos alegando que perpetuó su performance media hora antes de que comenzara la homilía: “Si hubiese misa, no lo habría hecho”. Sobre los desperfectos ocasionados en el mausoleo, Tenreiro alegó que no usó un martillo, sino pintura con agua y que el ejercicio de “libertad suprema” que quería materializar venía con mensaje, pero solo le dio tiempo a esbozar el símbolo alado. 

Aseguró que debido a que en 40 años nadie dudó moralmente de tener allí los restos de un dictador, antes de que se lo llevasen quiso hacer un pequeño desagravio por los que perdieron la Guerra Civil para “compensar la cosa porque creo que así una parte de los españoles dormirán mejor. En mi humilde conciencia de artista creo que es así”. 

El escultor también piensa que habrá causa para rato por la intervención del letrado que, por su parte, no podrá acusar hasta que se pase a esa fase. En este sentido, Tenreiro declaró que era un hombre de paz y que prueba está en que no denunció a los que le amenazaron de muerte a través del móvil, “recibí cientos de mensajes”. 

Además, añadió que el fotoperiodista que grabó la puesta en escena, Pedro Armestre, desconocía lo que Enrique iba a plasmar y que él se puso en contacto con él unos días antes por otro profesional de A Coruña, del que no quiso dar datos. En su relato de lo ocurrido, contó que trató de esquivar al personal de seguridad. Por eso, se fue a los bancos a hacer que rezaba y despistarlos para volver a la tumba y concentrar su acción en 20 segundos, los que tardaron en detenerle.

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