miércoles 18.09.2019

Un 80% de los adictos a las drogas sale con el apoyo de terapeutas recuperados

Superar la adicción a las drogas es posible, pero no es fácil. Algunas estimaciones muestran que más de un 60% de los pacientes están en riesgo de recaída cuando están en fase o una vez pasado el tratamiento. Esta alta tasa de recaídas es uno de los problemas más importantes.
Comprender el por qué y cuáles son los factores de riesgo o de protección es fundamental para desarrollar y valorar intervenciones eficaces.

Un 60% de los pacientes está en riesgo de recaída cuando se encuentre en fase de tratamiento             pedro puig
Un 60% de los pacientes está en riesgo de recaída cuando se encuentre en fase de tratamiento pedro puig

Superar la adicción a las drogas es posible, pero no es fácil. Algunas estimaciones muestran que más de un 60% de los pacientes están en riesgo de recaída cuando están en fase o una vez pasado el tratamiento. Esta alta tasa de recaídas es uno de los problemas más importantes.
Comprender el por qué y cuáles son los factores de riesgo o de protección es fundamental para desarrollar y valorar intervenciones eficaces. Por ese motivo, la experiencia con las drogas en primera persona ha demostrado que puede ser útil. Y es que la terapia realizada por profesionales que han pasado por la misma situación ha conseguido que más de un 80% de los pacientes consiga salir del túnel.
Quizá este éxito es porque se trata desde la convicción de que sí se puede: “Los paciente recuperados conocemos perfectamente la enfermedad, lo que genera la adicción tanto al paciente como a la familia”, explica en una entrevista a Europa Press, Francisco Carrillo, adicto al alcohol y recuperado desde hace casi una década, fundador y promotor del Instituto Castelao, donde se produce esta alta tasa de recuperación.
“Claramente las claves terapéuticas están entre nosotros”, sostiene, al tiempo que afirma que “entender esta enfermedad es vital para ayudar y tutelar en la recuperación de enfermos que, pese a su voluntad, se sienten incapaces de salir por sí mismos de esta encrucijada”, afirma.
La confianza es clave. Por otra parte, “la adición genera en los pacientes un patrón que es igual para todos: el enfermo adicto se convierte en un manipulador, prepotente, mentiroso, todo lo da la enfermedad”. El experto explica que el perfil de una persona que establece una muralla entre su enfermedad y el resto del mundo se repite. Esto le permite seguir consumiendo, “con lo cual si puede te va a engañar siempre”.
No obstante, Carrillo no es partidario de estigmatizar la recaída porque considera que los adictos son enfermos y como tal deben ser tratados: “Lo más importante es que sea abordado como una enfermedad y que la adicción sea aceptada como tal. Después, es importante que las familias lo traten con la naturalidad y que sepan que se trata de un mal así que “nadie se cura de algo así solamente con fuerza de voluntad”, señala.
Asimismo, “estamos ante una enfermedad que además es crónica”. De ahí que el hecho de que se recaiga no significa que no exista tratamiento. Cuando alguien cae de nuevo en una afección anterior “nadie piensa que el tratamiento es malo, los adictos nos dan por perdidos”, se lamenta.
Y ante los datos no le falta razón: las tasas de recaída para las personas tratadas por abuso de sustancias (del 40 al 60%) se asimilan a las de las personas con enfermedades crónicas como la diabetes (de 30 al 50%), la hipertensión (50 al 60%) o el asma (50 al 70%). 
¿Qué necesita un adicto? Carrillo lo tiene claro. Al tratarse de una enfermedad mental y crónica, “requieren una desintoxicación de la sustancia química y luego terapia de grupo y terapia individual que es la que te recupera y pone en orden en tu cabeza”.
Por otra parte, el informe mundial sobre drogas de Naciones Unidas estima que más del 10% de los consumidores lo hacen como drogodependendientes, es decir más allá de un consumo esporádico. 
Actualmente, la media de años de consumo antes de acudir a tratamiento en alcohol son 19 años, en policonsumo de sustancias son 14,4 años, en cocaína 11,5, cannabis 9,5 y en heroína 12,5. El tiempo de consumo condiciona la recuperación. Si se abusa durante años no se puede pretender acabar con la adicción de la noche a la mañana: “No se es exadicto en un año. Los adictos recuperados estamos de acuerdo en que hasta los dos años no tenemos un pensamiento interiorizado, el que te dice que ya no compensa la adicción”.
A su juicio en este tiempo “cuesta cambiar las actitudes y cambiar el modo de funcionar después de muchos años”, porque el patrón del adictos muestra que son muchos años los que se está consumiendo antes de dar la cara y ver el problema.

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