sábado 06.06.2020
Marea Atlántica

Ferreiro mantiene la incógnita de su retirada tras un discurso lleno de emoción y agradecimientos

Los abrazos de consuelo siguieron al discurso del alcalde saliente | quintana
Los abrazos de consuelo siguieron al discurso del alcalde saliente | quintana

La noche electoral finalizó para la Marea Atlántica como una despedida: con fuertes abrazos y ojos llorosos. El ya alcalde en funciones, Xulio Ferreiro, pronunció un discurso lleno de emotividad en el que se le quebró la voz en varias ocasiones y que le valió los aplausos de sus votantes, pero que no logró despejar la principal incógnita que se abre ahora: si continuará al frente del grupo municipal de la Marea Atlántica. “Xa habera tempo a próxima semana de falar do meu futuro”, prometió.


Ferreiro había llamado a la candidata socialista, Inés Rey, para felicitarla por su victoria (aunque hay que recordar que la ganadora fue Beatriz Mato, del PP, con el 30,28% de los votos, mientras que el PSOE consiguió el 30,05% y la Marea, 20,24%): “Dixenlle que disfrutara moito da noite, probablemente será unha noite moi bonita para ela, como a tivemos nós fai catro anos e tamén, obviamente, poucas terá tan bonitas como esta. Dígolle tamén por experiencia”. 

O voto mantén a maioría de progreso na cidade, pero tamén é certo que decidiu que non fose a Marea Atlántica nin eu o que encabezase esa maioría de progreso


Su discurso finalizó entre fuertes aplausos y gritos de “Hai Marea”. Los siguientes veinte minutos los pasó recibiendo abrazos en la plaza del Humor, donde se congregaban más de cincuenta incondicionales. 

En la plaza de Humor 
Durante la mayor parte de la noche, la sede de la Marea Atlántica de la plaza del Humor había estado casi vacía. Algunos simpatizantes se reunieron en los bares aledaños, en una jornada que se adivinaba triste a medida que los resultados provisionales confirmaban las predicciones de las encuestas. Una señora de edad, que lucía una bufanda azul, sentenció que “non hai maior cego que o que non quere ver”, al tiempo que insistía en que “eu, o que digan os votos”. El primero en llegar a la sede fue el concejal de Movilidad Sostenible, Daniel Díaz Grandío, y lo hizo montado en bicicletaa.


Inmediatamente se sumó a los corrillos de bar a la espera de que se consumara lo que ya a esa hora, se aceptaba como inevitable: la Marea Atlántica había perdido cuatro concejales, lo que le dejaba sin opciones para liderar a los partidos de izquierda en un segundo mandato. Atrás quedaban las encuestas internas de la Marea Atlántica, que, según había dicho el alcalde, la situaban por delante en la preferencia de voto de los coruñeses, y que les había permitido abrigar esperanzas.  

Cánticos y aplausos 
Ferreiro había sido recibido con cánticos de “Grandola, Vila Morena” y aplausos, y sonreía melancólico antes de situarse tras los micrófonos: “O voto mantén a maioría de progreso na cidade, cousa de que me alegro, pero tamén é certo que  decidiu que non fose a Marea Atlántica nin eu o que encabezase esta maioría de progreso”. 

Él asumió su responsabilidad. Aseguró que nunca habían traicionado sus ideales y que siempre habían esforzado al máximo: “Parece que non foi dabondo”. Agradeció a los 200 voluntarios de la campaña que trabajaron de “sol a sol” así como al equipo de gobierno saliente esta “candidatura maravillosa, que era a miña candidatura”.

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