martes 27/10/20

Wuhan recupera su libertad tras pasar once semanas enclaustrada

Las venta de billetes  de tren superó el martes los 50.000 y más de un millar de vehículos dejaron la ciudad por carretera
Dos pasajeros suben al primer tren que salió el martes de Wuhan | ROMAN PILIPEY
Dos pasajeros suben al primer tren que salió el martes de Wuhan | ROMAN PILIPEY

Miles de personas salieron ayer a Wuhan tras el levantamiento, en la madrugada local, de las medidas de cuarentena que mantuvieron la ciudad, cuna de la pandemia, sellada durante casi once semanas.

El ferrocarril fue uno de los medios de transporte más usados para marcharse de la urbe, aunque no el único: más de un millar de vehículos comenzaron a abandonar Wuhan por carretera al levantarse la mayoría de los controles de tráfico impuestos desde enero.

No obstante, quince de los setenta y cinco controles que regulaban el tráfico entrante y saliente de la ciudad permanecían operativos ayer, afirmó un trabajador de los puestos de peaje durante un viaje organizado para los medios.

Desde el el 23 de enero

Desde el 23 de enero se habían restringido todas las salidas desde esta urbe, capital de la provincia centro-oriental de Hubei, que durante muchas semanas fue el epicentro de la enfermedad o a nivel mundial.

Ahora, las autoridades afirman tener bajo control el brote, por lo que con el inicio de la jornada de ayer se reanudaron los servicios ferroviarios en las tres estaciones de Wuhan, desde donde partieron los primeros trenes, algunos con destino a ciudades como Jingzhou, en la misma Hubei, y otros con destino a grandes urbes como Cantón o Shanghái.

Según el diario oficial “Global Times”, las cifras de ventas de billetes hasta el martes muestran que más de 55.000 pasajeros adquirieron ya billetes para viajar en ferrocarril, de los que el 40% tienen destino en la zona del delta del Río de las Perlas (sureste), donde miles de fábricas emplean a trabajadores migrantes.

“Muy contenta, muy contenta. Me voy a casa”, comentaba una pasajera apresurada por emprender su viaje.

El transporte aéreo, aunque lejos de la actividad normal, también se retomó ayer y el aeropuerto de la ciudad registraba bastante ajetreo. Muchos de los vestían visten monos blancos de protección, incluso los niños, en un ambiente de alegría contenida tras 76 días de estancia obligatoria en Wuhan.

Allí, un hombre que se identifica como Zhang espera a su vuelo para su ciudad natal, Qingdao, en el este del país: “Tengo ganas de volver. La epidemia me sorprendió estando en Wuhan, no he podido regresar desde entonces”, explica.

Alivio

Por su lado, una mujer enfundada de pies a la cabeza en un traje blanco de protección dice que se siente aliviada al ver el movimiento que hay en la terminal.

“Voy a Tianjin (en el noreste) primero. No las tenía todas conmigo sobre este viaje, pero de momento todo va bien”, cuenta la mujer, que espera llegar pronto a Pekín, la ciudad en la que trabaja.

Sin embargo, los vuelos no podrán realizarse directos a la capital china, explicaron a los medios los empleados del aeropuerto.

Además, los aviones no irán llenos, como medida de prevención de posibles contagios (incluso después de superar los innumerables controles sanitarios y de seguridad a los que se somete a los pasajeros) y la ocupación de los aparatos podrá rondar solo el 50 por ciento.

Y solo podrán optar a adquirir uno de estos billetes quienes acrediten su buen estado de salud mediante códigos QR generados a través de aplicaciones móviles, quienes, no obstante, deberán seguir pasando por controles de temperatura y de identidad.

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