viernes 15/1/21

Trump garantiza que comenzará a construir el muro con México en meses

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que la construcción del muro en la frontera con México comenzará en cuestión de “meses” y el país vecino reembolsará “al cien por cien” los costes de esta obra, cuyos detalles sigue sin aclarar.

Donald Trump lee una orden ejecutiva antes de firmarla, en Washington	REUTERS/Jonathan Ernst
Donald Trump lee una orden ejecutiva antes de firmarla, en Washington REUTERS/Jonathan Ernst

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que la construcción del muro en la frontera con México comenzará en cuestión de “meses” y el país vecino reembolsará “al cien por cien” los costes de esta obra, cuyos detalles sigue sin aclarar.
Trump, que ayer mismo firmó una orden ejecutiva para dar luz verde a este polémico proyecto, explicó en una entrevista que su objetivo es comenzar “en cuanto se pueda”. “En cuanto sea físicamente posible”, dijo.
De esta forma, y aunque la planificación se iniciará “inmediatamente”, las obras aún podrían retrasarse varios “meses”, añadió Trump, que ve en este muro una herramienta contra el tráfico ilegal en la frontera. “Va a ser bueno para México. Queremos un México muy estable y muy sólido”, afirmó.
El mandatario estadounidense insistió en lo que “siempre” ha dicho, que la construcción “será de alguna forma reembolsada por México”.
Trump no aclaró cómo –admitió que puede ser “complicado”–, pero subrayó que obligará al país vecino a asumir el “cien por cien” de unas obras de las que el Gobierno de Enrique Peña Nieto ya se ha desmarcado. Tras la firma de la orden ejecutiva, Trump aseguró que “una nación sin fronteras no es una nación”.
Por otro lado, el Gobierno de Estados Unidos ya redactó una orden ejecutiva que, en caso de ser firmada por Trump, abriría la puerta a que la CIA utilizase de nuevo cárceles secretas en el extranjero y las prácticas de tortura en interrogatorios, según la prensa estadounidense.
El texto revocaría la decisión del anterior presidente, Barack Obama, de poner fin a los programas más controvertidos de la CIA y recuperaría una orden dictada en 2007 por George W. Bush y que permitía, con matices, la operación de “rendición e interrogatorio”. El decreto, titulado “Detención de Interrogatorio de Combatientes Enemigos”, explica que, durante estos últimos años, Estados Unidos se ha abstenido de “ejercer ciertas autoridades claves para su defensa” frente al terrorismo, entre ellas “todos los interrogatorios clasificados” de los servicios de Inteligencia. Según “The Washington Post” y “The New York Times”, que tuvieron acceso al borrador, no existe una mención expresa a las cárceles secretas o los interrogatorios, pero sí que ha sido interpretado como una puerta abierta a algunas de las prácticas más oscuras de la guerra contra el terror de Bush.
El propio Trump aseguró que el waterboarding o ahogamiento simulado “funciona” para extraer información en interrogatorios a detenidos y avanzó que estudiará junto a miembros de su Gobierno si restaura esta y otras prácticas de tortura. El senador republicano John McCain advirtió de que Trump “puede firmar las órdenes ejecutivas que quiera”, pero “la ley es la ley”. “No vamos a recuperar la tortura en Estados Unidos”, aseguró.
Por su parte, el Servicio Secreto de Estados Unidos ha abierto una investigación a una agente que publicó en Facebook hace siete meses que no quería “recibir una bala” para proteger a quien a la postre ha terminado siendo presidente del país, Donald Trump.
El mensaje en cuestión corresponde a la agente Kerry O’Grady, agente especial al cargo del distrito de Denver. En el texto, O’Grady aseguró que estaba haciendo todo lo posible para no incumplir la denominada Ley Hatch, que prohíbe la actividad política a los funcionarios federales. “¡Que le den a la Ley Hatch. Estoy con ella”, añadió, en alusión al lema popularizado por la candidata del Partido Demócrata a la Presidencia, Hillary Clinton. La agente también difundió recientemente un mensaje de apoyo a la Marcha de las Mujeres contra Trump.
El Servicio Secreto, responsable de proteger tanto al presidente como a los candidatos electorales, “está al tanto de los mensajes y va a tomar una acción rápida y apropiada”.

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