jueves 02.04.2020

El Senado de Brasil acaba con el mandato presidencial de Rousseff

El impeachment contra Dilma Rousseff triunfó ayer en el Senado. La presidenta brasileña quedó apartada definitivamente del cargo, pero logró librarse de la pena accesoria de inhabilitación, lo que le permitirá aspirar a cargos públicos.

Rousseff, en el centro, pronuncia un discurso tras ser apartada de su cargo	Bruno Kelly
Rousseff, en el centro, pronuncia un discurso tras ser apartada de su cargo Bruno Kelly

El impeachment contra Dilma Rousseff triunfó ayer en el Senado. La presidenta brasileña quedó apartada definitivamente del cargo, pero logró librarse de la pena accesoria de inhabilitación, lo que le permitirá aspirar a cargos públicos. Un total de 61 senadores, es decir, más de los 54 que se exigían como mínimo para que el juicio político prosperara, votaron para destituir a Rousseff de forma permanente. Solo 20 expresaron su apoyo a la ya expresidenta.
La mayoría de los 13 senadores que son investigados por su presunta implicación en la red de cobro de sobornos a cambio de contratos de la empresa pública Petrobras votaron a favor del impeachment. En concreto, diez.
Rousseff fue declarada “culpable” de un “crimen de responsabilidad” en el que incurrió al ordenar un aumento del gasto público en plena campaña para su reelección, en 2014, sin la necesaria autorización del Congreso. Sin embargo, los senadores se opusieron a inhabilitarla para ejercer cargos públicos durante los próximos ocho años. Solo 42 –12 menos del mínimo necesario– apoyaron este castigo adicional, por lo que fue rechazado.
Rousseff pudo esquivar esta sanción complementaria porque el presidente del Tribunal Federal, Ricardo Lewandowski, que fue quien dirigió el impeachment, accedió a que los senadores votaran por separado el cese y la inhabilitación.
Esta pequeña victoria no impidió que los senadores enfrentados al Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff celebrasen el resultado de la votación con un enérgico aplauso e incluso entonaron el himno de Brasil.
La reacción contraria también se hizo escuchar. A gritos de “golpistas”, los senadores del PT trataron de boicotear el jolgorio, apoyados por cientos de manifestantes que se congregaron a las afueras del Congreso para evidenciar su apoyo a Rousseff.
Por su parte, la expresidenta denunció que se ha cometido una “gran injusticia” al ser destituida con un impeachment siendo inocente, en lo que calificó como un “golpe de Estado”, el segundo que sufre en su vida, que prometió combatir.
“Hoy el Senado ha tomado una decisión que entra en la historia de las grandes injusticias. Los senadores han votado a favor del impeachment. Han decidido romper la Constitución . Han condenado a una inocente”, dijo en el discurso que pronunció desde el Palacio de Alvorada, residencia oficial, para despedirse de los brasileños.
Rousseff sostuvo que sale de la Presidencia como entró: “Sin haber cometido ningún acto ilícito, sin haber traicionado ninguno de sus compromisos, con dignidad y llevando en el pecho el mismo amor y admiración por los brasileño”.
Por otro lado, Michel Temer tomó posesión como presidente de Brasil, cargo que ejercía de forma interina desde el pasado 12 de mayo a la espera de que se resolviera el impeachment contra Rousseff.

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